Atala, René, El último Abencerage

Autor: François-René de Chateaubriand
"Finalmente, mi querido niño, cuando los hombres ya no puedan ver, aun podrán llorar"
Atala, René y Le Dernier Abencerage son tres libros diferentes.  El primero escrito en 1801, el segundo en 1802 (usando los mismos personajes del primero), y el último en 1826.  Ésta es vieja literatura francesa, y aunque es demasiado católica para el gusto de quien escribe estas reseñas, hay que decir que la obra de Chateaubriand es increíble, que tiene frases que casi tres siglos después hacen erizar a quienes las leen.

"Así pasa sobre la tierra todo lo que fue bueno, virtuoso y sensible.  Hombre, tú no eres más que un sueño rápido y doloroso; no existes sino para el dolor, tú no vales sino por la tristeza de tu alma y la eterna melancolía de tu pensamiento"
Atala, cuenta la historia de hombre europeo que aprende las virtudes de los indios americanos, que es capturado por una tribu y liberado por la hija del jefe que es cristiana.  Los dos, enamorados, escapan para tener un romance hermoso (como casi todos los romances), pero con un final trágico.  Este romance tiene una fuerza similar a los de Shakespeare.
René, quizás el menos entretenido de los tres relatos, cuenta el transcurso de Chactas que al borde del suicidio conoce su hermana que muere como una santa y le muestra la insignificancia de su existencia.
El último Abencerage cuenta la historia de Aben-Hamet, un musulmán que es el último de la estirpe de aquellos que dominaron la Granada española.  Este relato espectacular nos lleva por la alambra, mientras nos narra un amor prohibido entre dos personas de religiones diferentes.  
Yo encontraba suficiente placer en esta vida oscura e independiente.  Desconocido, yo me perdía entre las multitudes: ¡vasto desierto de hombres!
Victor Hugo decía que literariamente él quería ser Chateaubriand o nada.  Difícilmente uno encontrará un elogio semejante.
New York, Marzo, 2017

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