Nadie encendía las lámparas


Autor: Filisberto Hernández
Al silencio le gustaba escuchar la música; oía hasta la última resonancia y después se quedaba pensando en lo que había escuchado. Sus opiniones tardaban. Pero cuando el silencio ya era de confianza, intervenía en la música: pasaba entre los sonidos como un gato con su gran cola negra y los dejaba llenos de intenciones
El párrafo de arriba debe dejar en claro la calidad del escritor Uruguayo.  También debe dar un indicio al lector de que al parecer el autor fue un buen pianista, y que la música se mezcla con su literatura creando algo verdaderamente original. 
Nadie encendía las lámparas, es una recopilación de cuentos en los cuales el piano casi siempre aparece.  El estilo del uruguayo puede recordarle al lector a un Cortázar más anciano (Hernández casi nació con el siglo en 1902): su imaginación es deliciosa y su atención a los detalles logran tanto lo mágico, cómo lo trágico.  Uno se encuentra frases perfectas cómo:
Yo había corrido la silla un poco hacia los agudos para estar más cómodo; y las primeras notas empezaron a caer como gotas al principio de una lluvia
Frases que uno encuentra metidas en un ambiente de pueblo simple, de pueblo viejo de comienzos del siglo XX, cuando la vida era más sencilla, cuando se andaba a caballo y conquistar a una mujer incluía toda suerte de diligencias con los padres.  A sus frases perfectas se le suman párrafos sumamente gráficos:
Cuando se hizo muy tarde, llegó a mi casa, junto con mis hermanas, una muchacha rubia que tenía una cara grande, alegre y clara.  Esa misma noche le confesé que mirándola descansaba de unos pensamientos que me torturaban, y que no me di cuenta cuándo fue que esos pensamientos se me fueron.  Ella me preguntó cómo eran esos pensamientos, y yo le dije que eran pensamientos inútiles, que mi cabeza era como un salón donde los pensamientos hacían gimnasia, y que cuando ella vino todos los pensamientos saltaron por las ventanas
Finalmente uno se da cuenta, que quizás Hernández jugaba con la literatura de la misma manera que lo hacía con su piano.  Tras leer el libro, a uno le dan ganas de saber cómo eran sus conciertos.
Cali, Marzo 13, 2016

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