Invisible

Autor: Paul Auster
Me di cuenta que el método que utilicé era el equivocado.  Escribiendo sobre mí en primera persona me había borrado y hecho invisible, haciendo que fuese imposible encontrar lo que estaba buscando.  Necesitaba separarme de mí mismo, dar un paso atrás y hacerme un espacio entre yo y el asunto (que era yo mismo), y entonces recomencé la parte número dos escribiéndola en tercera persona.

El párrafo anterior aparece más o menos en la mitad del libro, con esa capacidad tan inusitada y deliciosa de Auster de cambiarlo todo, de desbaratar completamente el rompecabezas que había venido armando (o por lo menos, nosotros lo habíamos venido armando) y darle una nueva interpretación a la historia narrada.  Esto, al estilo de Borges, es la mejor literatura.
Es difícil entonces decir de que se trata Invisible.  Digamos que es una historia dentro de una historia, dentro de una historia. Con frases exquisitas como:
Long live the darkness inside us
(Larga vida a la oscuridad en nuestros adentros)
 o
How swiftly the weather changes
(qué tan rápido cambia el clima - mala traducción)
Digamos que narra la historia de Adam Walker, joven poeta y estudiante de literatura que un día conoce a Rudolf. Born, y que luego le cuenta aquél dramático choque a James Freeman, un reconocido escritor y compañero suyo en Columbia University.  O no, digamos que es la historia de James Freeman que intenta narrar todo en tercera parte para encontrar lo que estaba buscando.  O peor, maldita sea, muchísimo peor, digamos la historia de Rudolf Born, un espía de final mediocre.  En fin, querido lector, a usted de definir.  Lo que si le garantizo es que no perderá su tiempo, y podrá apreciar uno de los grandes ejemplos de la literatura moderna.
Enero 30, 2016

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