El señor de las moscas

Autor: William Golding
...y en la mitad de ellos, con su cuerpo mugriento, el pelo aplastado, y la nariz sucia, Ralph lloró por el fin de la inocencia, la oscuridad del corazón humano, y la caída por los aires de su verdadero y sabio amigo, Piggy.

En 1954, Lord of the flies vio la luz del día dejando una buena mella en la literatura.  Ya para ese tiempo habían sido publicadas 1984 de George Orwell y Brave New World de Aldous Huxley, pero El señor de las moscas era diferente.  Fuera del hecho de tomar lugar en una isla desierta, nada de lo narrado era alejado de la realidad; sólo bastaba con estrellar en la dicha isla  un avión lleno de niños y  adolescentes, y ya.  El resto casi que pasaría con absoluta certeza.  Catalogar entonces la novela como distópica es al mismo tiempo justo y exagerado.
La novela tiene 200 páginas duras de leer por lo crudo de la narración.  Golding no hace pactos con ninguno de los personajes.  Es implacable, verídico, y casi científico.  Uno se va retorciendo en la silla, reconociendo la oscuridad en nuestros corazones porque nos la muestran los personajes.   Estos niños eran educados, venían de Inglaterra, probablemente de un colegio internado pagado por padres ricos.  Esto no los impidió ir cayendo lentamente en la barbarie.  Que libro obligatorio...
Paris, Septiembre 22, 2015

1 comentario:

Belkys Pulido dijo...

Una novela que me generó pesadillas. Sin dudas, excelente

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