El balcón en invierno

Autor: Luis Landero
En todas las casas de mi familia se comía más o menos igual.  Sólo se compraba en la tienda lo que no se podía producir en el campo o elaborar en casa.  En las casas de mi familia yo nunca vi un refresco, ni un bote de leche condensada, ni un plátano, ni un dulce de pastelería. ... En mi familia no había nadie con estudios, ni siquiera el bachiller elemental.  Unos habían ido a la escuela el tiempo justo para aprender a leer, a escribir y a hacer las cuentas.  Otros habían aprendido algo, pero por falta de práctica habían olvidado lo poco que sabían.  Había, por ejemplo, quien sabía leer pero no escribir. ...  Tampoco ninguno, que yo sepa, había visto el mar, a excepción de mi padre, que durante la guerra lo vio en Barcelona, por primera y última vez. ... Tampoco ninguno había viajado, salvo por el servicio militar.  Nadie tuvo coche, ni moto, ni bicicleta; solo burros, mulas, yeguas y caballos.  Nadie había estado nunca en un restaurante o en un hotel.

Alguna vez leyó quien escribe estas reseñas, que un escritor escribe sobre el pasado para la gente del futuro, pero que de alguna manera su tiempo presente, es decir el que vive en el climax de su madurez, se le escapa.  Es un pensamiento interesante que estuvo presente todo el tiempo mientras pasaba las páginas de El balcón en invierno, un libro que por lo humano y por lo bien escrito, merece muchos elogios.
Landero nos lleva a un tiempo mucho más simple, y nos comparte también ese estrellón tan grande que tuvo el  campo con las ciudades una vez los automóviles, las industrias y las guerras lo mezclaron todo.  El escritor español nos cuenta de su infancia frugal, de la despedida doblemente perdida entre él y su padre, de aquellas personas que con su sola presencia, como si fueran los dedos que empujan con prudencia las hormigas, lo fueron llevando hacía donde ahora está.  
Todo libro que logre llevarnos eficazmente hacía el tiempo que no vivimos es un regalo.  Por eso: gracias, Landero.
Febrero 25, 2015


1 comentario:

Anónimo dijo...

muy buen blog;me gusto porque me enseña su pasado, como se vivia antes sin autos sin cosas que hoy tenemos, que no tuvieron estudios dignos como ahora y no esta bueno juzgar por eso, porque no todo el mundo tiene las mismas oportunidades, hay que aprovecharlas.

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