Corazón tan blanco

Autor: Javier Marías
La lengua en la oreja es también el beso que más convence a quien se muestra reacio a ser besado, a veces no son los ojos ni los dedos ni labios los que vencen la resistencia, sino sólo la lengua que indaga y desarma, la que susurra y besa, la que casi obliga.  Escuchar es lo más peligroso, es saber, es estar enterado y estar al tanto, los oídos carecen de párpados que puedan cerrarse instintivamente a lo pronunciado, no pueden guardarse de lo que se presiente que va a escucharse, siempre es demasiado tarde.
En 1992, Javier Marías publicó Corazón tan blanco, dándole a la literatura hispana una gran obra moderna.  En un ranking que rueda por el internet, dicen que la novela es la número 6 de aquellas publicadas en los últimos 25 años.  Esto poco importa.  Importa que Marías ha dejado para el futuro una obra que muestra nuestros tiempos construida bajo los cimientos de otra mucho más antigua.

El título Corazón tan blanco viene de una frase dicha por Lady Macbeth en la famosa obra de Shakespeare.  Éste título es justo pues la trama se construye sobre el decir pero no hacer, sobre el escuchar y el no querer escuchar, sobre la lengua, el oído y la mano, pero no tanto el cerebro.  Es una obra impresionante porque Marías juega con los reflejos.  Reflejos que se yuxtaponen y que vienen del pasado distante, de historias que no tienen nada que ver, del personaje y de Macbeth.  Es entonces de una arquitectura sutilmente compleja —sutil porque su autor, hábilmente, impide que nos embolatemos—, que hace que el lector no pueda soltar el libro.  El español abre la novela con un misterio, al que le añade otro misterio (acaso más banal e insignificante, pero no por eso menos misterio), al que le añade otro misterio.  Y si usted, querido lector, es una persona curiosa, pues ahí tendrá para una buena semana de lectura, en la que no verá la hora de salir del trabajo, de llegar a su casa, de montarse en un metro, o simplemente añorará una buena fila de una hora para poder seguir leyendo.  La novela es así de buena.  
Podríamos sentarnos aquí a desmenuzar la filosofía detrás del libro, sus personajes complejos que callan o se acobardan, o incluso la densidad con la cual fueron escritos los párrafos (a la novela se le nota el trabajo).  Es mejor ahorrar lineas en esta reseña y dejar que el talento de Marías conquiste a quien pasa las páginas.  Con seguridad el lector sabrá  darle la razón a quien escribe estas reseñas y dirá que definitivamente, éste es un libro que hay que leer.
Paris, junio 11, 2013 

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