Bel Ami


Autor: Guy de Maupassant

¿Y después? ¿Después de la gloria?  ¿Para que sirve la gloria cuando uno no la puede disfrutar en la forma de las mujeres?

En 1885, Maupassant publicó una de las obras más adoradas de la literatura francesa del siglo XIX.  Aun hoy, cuando se menciona el libro a cualquier francés, uno ve al individuo dirigirse hacia el pasado en el que lo leyó y sonreír discretamente.  Buscando un poco sobre la historia de la novela, se dice de ella que fue un romance de aprendizaje para el autor, y sin embargo, pocas de sus obras alcanzan la extrema delicia de ésta.
Bel ami fue traducida al inglés como Bel Ami, The Story of a Scoundrel (algo así como La historia de un sinvergüenza).  La adición al título es justificada.  El escritor francés nos cuenta la historia de Georges Duroy, un tipo que sin un peso o algún talento logra entrar en las esferas más altas de la sociedad parisina del siglo XIX a través de las mujeres a las que conquista.  La historia se lee en un santiamén y el personaje, que no es del todo malo, va alcanzando las metas que su codicia le da.  Al final el mensaje es claro: uno es la suma de lo que hace, y puesto que el tipo hizo varias porquerías, pues al final una de sus mujeres le dice lo que es.  El éxito alcanzado por el dandy no es más que un éxito de título, que es más o menos como decir que no alcanzó nada.
Vale la pena aclarar, que aunque la descripción del libro es más bien sombría, la novela no lo es.  Y es quizás esto uno de los grandes logros del autor.  El libro es sobre todo, un libro sobre el amor, sobre la pasión.  Maupasant logra alegrarnos, darnos algo  de gracioso, de picaresco y de divertido, pues todos queremos ver ganar al joven seductor.  Claro, los inocentes lectores no sabíamos que el Don Juan iba a caer tan bajo.
Hace poco se hizo una película sobre el texto.  Quien escribe estas líneas se negó a verla primero porque quería leer el libro, y segundo, porque no hay poder humano que lo haga ver una película con Robert Pattinson.  El filme es evidencia de que algunos directores no leen las obras originales en las cuales basan sus largometrajes.  Ninguna persona con tres dedos de frente se le habría ocurrido que Bel Ami, aquel libro delicioso, podría ser una buena película.  Como dijo Kundera, un buen libro, un buen libro de verdad, no puede ser una buena película.  Éste es un caso más que confirma aquella regla.  Es una excelente recomendación para esta primavera que comienza.
Roma, Abril 1, 2012

José Antonio Velasco

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