Correspondencia de Gustave Flaubert

Autor: Gustave Flaubert – Edición: Bernard Masson

Yo soñé la gloria cuando estaba pequeño y ahora no tengo ni el orgullo de la mediocridad

Esta frase fue escrita por Gustave Flaubert a su amigo Ernest Chavelier en 1839 cuando no cumplía aun los veinte años y ya trabajaba en sus escritos.  Es impresionante —y al mismo tiempo refrescante— leerla de quien escribió la obra maestra Madame Bovary.  Aquella dedicación, auto-exigencia, pensamiento, y estricta estética sobre el arte de escribir le duraría toda la vida.

Cae la noche tropical


Autor: Manuel Puig

El escritor argentino Manuel Puig publicó Cae la noche tropical en 1988.  La novela retrata la vida de dos hermanas ancianas que se narran —se chismosean— la historia de una psicóloga solterona y su relación con un hombre agobiado por las dificultades de la vida. 

El fantasma de Canterville, La balada de la cárcel, De Profundis


Autor: Oscar Wilde

Nunca vi a un hombre mirar con tanto anhelo esa tienda de azul a la que los prisioneros llaman cielo

Si alguna vez el lector se pasea por el cementerio de Père Lachaise quizá se tope con la tumba de Oscar Wilde.  Sobre ella, esculpido, vuela un hombre alado con cierto aire egipcio, lleno de besos.  Los besos siempre intrigan.  Wilde era homosexual y fue atrozmente condenado por ello.  ¿Sería esa la razón de los besos?  Quizás.  Las obras más conocidas de Wilde son El retrato de Dorian Gray, El fantasma de Canterville, y La importancia de llamarse Ernesto; todas obras geniales sin duda alguna, pero ninguna meritoria de la ternura de todos esos labios sobre su tumba.  Quien escribe estas líneas le gustaría pensar que la respuesta se encuentra leyendo La balada de la cárcel y sobre todo, De Profundis, donde se aprecia hasta qué punto el inglés fue un hombre sensible y genio no únicamente en el sarcasmo y la ironía, sino también en su capacidad de conmover.

El entenado

Autor: Juan José Saer

Por venir de los puertos, en los que hay tantos hombres que dependen del cielo, yo sabía lo que era un eclipse.

Entre aquella lista de los mejores libros escritos en los últimos 25 años se encontraba El entenado del argentino francés Juan José Saer.  Hasta que el libro fue conseguido (con mucho esfuerzo, valga la pena aclarar) quien escribe estas reseñas jamás había escuchado hablar del escritor.  Ha sido todo un descubrimiento.

Lord Jim

Autor: Joseph Conrad

Creo que nadie entiende bien sus propias evasiones maestrales para escapar de la sombra severa del conocimiento de sí mismo

Conrad escribió Lord Jim entre octubre 1899 y noviembre 1900, lo cual es casi increíble para una obra de esta talla.  Tanto la historia como la calidad literaria de la narración obligaron varias veces a quien aquí escribe a cerrar el libro y exclamar con perplejidad: ¿Cómo puede ser posible?  El libro es, simplemente, sublime.

La sinfonía pastoral

Autor: André Gide
Aquellos que tienen ojos, son los mismos que no saben ver
En 1919 el premio Nobel francés André Gide escribió La symphonie pastorale, una novela corta pero perfecta que narra el encuentro entre dos ciegos: uno de verdad y el otro solamente de amor.  El libro toma su nombre de la sexta sinfonía de Bethoven, composición que los dos enamorados escuchan noches antes de la gran debacle.

Bartleby y compañía

Autor: Enrique Vila-Matas

La enfermedad no es catástrofe sino danza de la que podrían estar ya surgiendo nuevas construcciones de sensibilidad

Espero que aquellos que decidan leer esta gran obra tengan mejor suerte que yo en conseguirla.  El gran escritor español decide inventar un personaje jorobado y feo para que nos hable de no escribir, de los escritores del No, de aquellos para los que escribir es algo tan sublime que prefieren abstenerse. 

Othello

Autor: William Shakespeare

Usted pesé sus palabras antes de darles aliento

Leer a Shakespeare es siempre una experiencia nueva.  Incluso desconociendo algunas de las palabras en el inglés antiguo, basta con recitar la estrofa en voz alta para comprender la trama que se desenlaza y sentir la fuerza de esos enormes escritos.  Aquél que crea que leer a Shakespeare es aburrido se equivoca: quien escribe esta reseña, perdió dos paradas de metro perdido en la trama del tercer acto.

La última escala del Tramp Steamer

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Autor: Álvaro Mutis

«Va cargar madera», comentó el mismo oficial con una sonrisa de condescendencia hacia ese ruinoso esperpento de una edad olvidada, que pasaba frente a nosotros con el mismo desigual martilleo de sus bielas y el lastimero pujar de su única chimenea.

Alarmas y divagaciónes

Autor: G.K Chesterton
El mundo moderno está dividido en Conservadores y Progresistas.  La labor de los progresistas es la de continuar cometiendo errores.  La de los conservadores es la de prevenir que los errores sean corregidos.

El arte de la ficción


Autor: John Gardner
En la mejor ficción, el sueño atrapa el corazón y el alma; no sólo respondemos a cosas imaginarias (vistas, sonidos, olores) como si fueran reales, sino que también reaccionamos frente a sus problemas como si estos también lo fueran: simpatizamos, pensamos, y juzgamos.  Revivimos por otros las aventuras de los personajes aprendiendo de sus errores y éxitos, de sus opiniones y creencias exactamente como aprendemos de la vida.  Entonces el valor de la gran ficción, comenzamos a sospechar, no es el de entretenernos o distraernos de nuestros problemas, no sólo el de expandir nuestro conocimiento de gente y conocimiento, sino el de ayudarnos a saber en lo que creemos, reforzando esas cualidades que son nobles en nosotros y que nos llevan a sentirnos incomodos con nuestras faltas y limitaciones.

The Lean Startup

Autor: Eric Ries

El ser emprendedor es otra clase de administración.  No, usted no leyó mal.  Tenemos asociaciones bastante divergentes sobre estos dos mundos, los emprendedores y management.  Ultimamente, la primera parece ser atractiva, innovadora y excitante; la segunda parece ser aburrida, seria y plana.  Es hora de mirar más allá de estos estereotipos.

El testigo

Autor: Juan Villoro
Odiaba el oportunismo de su memoria sin escrúpulos.  Regresaba al pasado como a un dolor elegido, como si lo peor de esa tristeza fuera la posibilidad de perder su recuerdo.

Las memorias de Adriano

Autora: Marguerite Yourcenar
Es difícil ser emperador en presencia de un médico, y es difícil también conservar la calidad de hombre.  El ojo de un médico no ve más que un montón de humores, triste amalgama de miembros y sangre.  Esta mañana pensé por primera vez que mi cuerpo, ese compañero fiel, ese amigo certero a quien conozco mejor que a mi alma, no es más que un monstruo hipócrita que terminará por comerse a su amo.
A más o menos treinta minutos de Roma, cerca de Tivoli, se encuentra la villa de Adriano.  Por la apariencia del pueblo adyacente, el visitante  tiende a pensar que se ha equivocado de camino (el pueblito dejá mucho que desear).  Finalmente la villa aparece imponente, con pinos altos que se mueven con el viento, con estanques, campos y construcciones que son un reflejo del talante de quien la construyó. 

El último día de un condenado

Autor: Víctor Hugo

Tal vez lo que escriba no será inútil.  Este diario de mis sufrimientos, hora por hora, minuto a minuto, suplicio por suplicio, si tengo la fuerza de seguir escribiendo hasta el momento en el cual me sea físicamente imposible de continuar esta historia necesariamente inacabada…

El gran escritor francés publicó Le Dernier Jour d’un Condamné en 1829 a la edad de 27 años. 

En el camino (On the Road)

Autor: Jack Kerouac
…porque la única gente que me interesa son los locos, aquellos que tienen locura de vivir, anhelantes de todo al mismo tiempo, aquellos que nunca bostezan o que dicen cosas normales… pero que se queman y se queman y se queman como velas romanas a través de la noche

Nuestros antepasados


Autor: Italo Calvino
Para contar como quisiera haría falta que esta página blanca se erizase de rocas, se exfoliase en una arenilla densa, guijarrosa, y crecieses en ella una hirsuta vegetación de enebros.
Italo Calvino escribió El vizconde demediado, El barón rampante y El caballero inexistente entre los años 50 y 60.  Nuestros antepasados representan una compilación de estas tres historias escritas cuando el autor experimentaba con narraciones que eran una mezcla de otras épocas, con aspectos fantásticos e imaginarios.

Los pilares de la tierra

Autor: Ken Follet

La versión sobre la cual fue hecha esta reseña tiene casi 1080 páginas y fácilmente se puede decir que no hay una sola de ellas que sea aburrida.  Pocas veces quien escribe este blog ha leído algo así.  Ken Follet publicó en 1989 The Pillars of the Earth, después de haber publicado varias novelas policíacas.  Cuenta el autor que al principio estuvo nervioso, pero ni él, ni su editorial pensaron que su libro se convertiría en uno de los más vendidos a nivel mundial (entre 10 y 20 millones de copias vendidas, según Wikipedia).  Un hecho bastante merecido.

La cabaña del tío Tom

Autor: Harriet Beecher Stowe
Lo que el hombre tiene las agallas de hacer, el hombre no tiene las agallas de escuchar
El 20 de marzo de 1852 apareció Uncle Tom’s Cabin, quizás uno de los libros más importantes del siglo XIX.  La escritora, una mujer cristianísima, lo escribió después de presenciar los horrores que se cometían en la época, ayudando también a su hermano que era político y que trabajaba fuertemente contra la abolición de la esclavitud.  El libro se vendió como pan caliente y cambió para siempre la historia de los Estados Unidos y quizás la del mundo.

Estrella distante

Autor: Roberto Bolaño
No quiero que haya sangre, mascullé, como si alguien me pudiera escuchar aunque éramos las dos únicas personas que transitaban por la calle.  En ese momento evitaba mirar a Romero y al edificio de Wieder y me sentía como dentro de una pesadilla recurrente.  Cuando despierte, pensé, mi madre me preparará un sándwich de mortadela y me iré al liceo.  Pero no iba a despertar.

Viaje al centro de la tierra

Autor: Julio Verne

En 1864, Julio Verne publicó Voyage au centre de la terre, la historia de un joven que acompaña a su tío científico en una expedición por lograr el centro de nuestro planeta. 

20 años después

Autor: Alejandro Dumas
Carlos no pudo distinguir nada, pero sentía bajo sus pies la conmoción de los golpes que daban sus amigos.  Cada uno de esos golpes respondían a su corazón.
Cómo alguien escribe dos novelas de aventuras (las dos de más de ochocientas páginas) en dos años es incomprensible.  Que las dos novelas sean buenas —e icónicas— ya es el colmo.  Pero por eso Dumas es Dumas y pare de contar.  

Vida de Pi


Autor: Yann Martel

Hablo con toda modestia cuando digo esto, pero descubrí en ese momento que tengo una ferrea voluntad de vivir.  No es algo evidente, en mi opinión.  Algunos entregan su vida con un resignado suspiro.  Otros pelean un poco, luego pierden la esperanza.  Pero otros -y yo soy uno de ellos- no nos rendimos nunca.  Peleamos y peleamos y peleamos.  Peleamos sin importar el costo de la batalla, las pérdidas sufridas, la improbabilidad de éxito.  Peleamos hasta el final.  No es una cuestión de valentía.  Es algo en nuestra constitución, la inabilidad de rendirse.  No es otra cosa que una estupidez ansia de vivir.

Corazón tan blanco

Autor: Javier Marías
La lengua en la oreja es también el beso que más convence a quien se muestra reacio a ser besado, a veces no son los ojos ni los dedos ni labios los que vencen la resistencia, sino sólo la lengua que indaga y desarma, la que susurra y besa, la que casi obliga.  Escuchar es lo más peligroso, es saber, es estar enterado y estar al tanto, los oídos carecen de párpados que puedan cerrarse instintivamente a lo pronunciado, no pueden guardarse de lo que se presiente que va a escucharse, siempre es demasiado tarde.
En 1992, Javier Marías publicó Corazón tan blanco, dándole a la literatura hispana una gran obra moderna.  En un ranking que rueda por el internet, dicen que la novela es la número 6 de aquellas publicadas en los últimos 25 años.  Esto poco importa.  Importa que Marías ha dejado para el futuro una obra que muestra nuestros tiempos construida bajo los cimientos de otra mucho más antigua.

La casa del gato que pelotea

Autor: Honoré de Balzac
Le parecía a ese joven que la más brillante de las estrellas de la mañana había sido tapada por una nube
La maison du Chat-qui-pelote fue publicada en 1930  y es la primera obra de Escenas de la vida privada, la primera parte de La comedia humana.  En ella, el autor francés nos cuenta la historia de una pareja, un pintor talentoso venido de una familia real y una mujer normal proveniente de una familia trabajadora de clase media y tradicional.  La novela narra un drama, la historia de dos mundos diferentes que se encuentran y deciden unirse. 

Catch 22


Autor: Joseph Heller
La noche estaba llena de horrores y él pensó que así debió haberse sentido Cristo mientras caminaba por el mundo, como un psiquiatra recorriendo un pasillo lleno de locos, o una víctima en medio de una prisión llena de ladrones.
Joseph  Heller comenzó a escribir su increíble novela en 1953 y cuando fue publicada en 1961, el New Yorker dijo que era como si el autor en lugar de plasmar las palabras en un papel, las hubiera gritado.  El libro fue un éxito desde el principio, y no ha dejado de serlo desde entonces.  La frase Catch 22 es ahora parte de la lengua anglosajona y expresa una situación en la que simplemente no se puede ganar.  Uno, como pollo, se preguntará sempiternamente qué fue primero: el huevo o la gallina.

Relatos Reales

Autor: Javier Cercas

De hecho, máscara es lo que persona significa en latín y, como se dice en una de estas crónicas, dedicada precisamente a una forma peculiar del dietarismo, la máscara es lo que nos oculta, pero es también lo que nos revela.
Este año, la feria del libro de Paris le rindió homenaje a la literatura catalana.  Quien escribe estas líneas se desplazó hasta la punta de la ciudad para ver qué se encontraba —chismosear—, se sentó a ver hablar a Eduardo Mendoza sobre la novela negra —de la cual dijo que era como la comida chatarra: con posibilidades de ser deliciosa, pero tratada como si fuese de segunda categoría—, y finalmente compró dos o tres libros entre los cuales se encontraban Relatos reales y Anatomía de un instante del catalán/español Javier Cercas. 

La espuma de los días


Autor: Boris Vian
Solamente hay dos cosas: el amor, de todas las maneras y con niñas lindas, y la música de New Orleans o de Duke Ellington.  El resto debería desaparecer porque es feo.  Las páginas de demostración que siguen sacan toda su fuerza del hecho que la historia es completamente cierta puesto que yo la imaginé en su totalidad.
Este párrafo está incluido en las primeras páginas de L’écume des jours del escritor y músico francés Boris Vian.  El libro fue publicado en 1947 y aunque tuvo el apoyo de Jean Paul Sartré, pasó sin pena ni gloria por los estantes.  Así duro muchos años hasta que el tiempo consiguió desempolvarlo y convertirlo en uno de los libros predilectos de los franceses.

Levantado del suelo


Autor: José Saramago
Están los hombre en la cabaña, derribados por la fatiga, vestidos duermen unos, otros no pueden, y por las rendijas de las cañas que sirven de paredes se filtra una claridad jamás vista, la mañana está lejos aún, no es la mañana, sale uno y queda sobrecogido de temor, que todo el cielo es un chaparrón de estrellas, cayendo como lámparas, y la tierra está clara como jamás logró iluminarla la luna.  Salen todos a ver, hay quien se asusta con miedo de verdad y las estrellas caen silenciosamente, va a acabarse el mundo, o a comenzar por fin.

Moby Dick

Autor: Herman Melville 
Llámeme Ismael...
Herman Melville escribió Moby Dick en 1851 dejándole a la literatura una de sus más importantes joyas.  Son legiones los literatos que miden el libro contra Huckleberry Finn y la declaran como la más importante novela americana.  El vernáculo de New York, inspirado en el naufragio de un barco ballenero y en el evento de una ballena cazada con la espalda erizada de viejos arpones, se sentó a escribir la batalla entre un marino y una bestia similar logrando uno de los mejores comienzos en la literatura mundial y creando personajes que el lector hubiese querido conocer.

Bel Ami


Autor: Guy de Maupassant

¿Y después? ¿Después de la gloria?  ¿Para que sirve la gloria cuando uno no la puede disfrutar en la forma de las mujeres?

En 1885, Maupassant publicó una de las obras más adoradas de la literatura francesa del siglo XIX.  Aun hoy, cuando se menciona el libro a cualquier francés, uno ve al individuo dirigirse hacia el pasado en el que lo leyó y sonreír discretamente.  Buscando un poco sobre la historia de la novela, se dice de ella que fue un romance de aprendizaje para el autor, y sin embargo, pocas de sus obras alcanzan la extrema delicia de ésta.

Bird by Bird

Autor: Anne Lamott

La primera cosa que digo a mis nuevos estudiantes el primer día del taller es que escribir bien es decir la verdad.
Anne Lamott, cuyos libros jamás han sido leídos por quien escribe estas reseñas, escribió Bird by Bird (Pájaro por pájaro) en 1994.  El libro es la compilación de las lecciones que ella dio —o aun da— en sus talleres de escritura en alguna parte en California.

Noticia de un secuestro


Autor: Gabriel García Márquez

El Nobel colombiano publicó Noticia de un secuestro en 1996, un libro impresionante sobre los secuestros políticos de algunos periodistas por parte de Pablo Escobar que tuvieron lugar a principio de los años 90 en Colombia.  Porque es García Márquez —y porque tanto la historia como el libro son espectaculares—, el éxito fue inmediato y al menos una copia pasó a engrosar las bibliotecas colombianas en las que es pecado mortal no tener los libros del improbable compatriota.

El gran Meaulnes


Autor: Alain-Fournier
Después él tomó la mano tendida de la joven y se quedaron ahí, parados, el uno delante del otro, como asfixiados por una grande noticia que no podía ser dicha
Alain Fournier publicó su gran obra en 1913 cuando tenía 27 años.  El libro recibió una gran acogida casi de inmediato, pero el francés partió a la guerra al año siguiente y pereció. 

Santa Evita


Autor: Tomás Eloy Martínez
Lo peor de la muerte era la blancura, el vacío, la soledad del otro lado: el cuerpo huyendo como un caballo al galope.
En 1995, el escritor argentino Tomás Eloy Martínez publicó Santa Evita quizás sin saber que entraría en la lista de los libros mejores vendidos del mundo.  Si el libro entraría en la famosa lista debido a su personaje principal, su historia, o sus méritos literarios es a la vez discutible e irrelevante.  La versión sobre la cual se hace esta reseña tiene recomendaciones vagas de Vargas Llosa, García Márquez y Carlos Fuentes, que hicieron su labor despertando interés por la novela.

Un tranvía llamado deseo


Autor: Tennessee Williams
BLANCHE: Te digo lo que quiero: ¡magia! (Mitch ríe).  Sí, sí, ¡magia!  Yo intento darle eso a la gente.  Yo les digo lo que no es.  No digo la verdad, digo lo que debería ser verdad.  Y si eso es pecado ¡pues que me vaya al infierno!

Antes de la caída


Autor: Fabrice Humbert
Porque ésa es la cuestión, cura, la pregunta que yo me vengo haciendo desde siempre, desde aquél día, aquel momento en el que yo tiré sobre la bestia que retrocedía y en la cual descargué todo mi tambor.  ¿Sabía ella verdaderamente lo que había hecho?  El monstruo, ¿sabe él que es un monstruo?  Es ésa la pregunta. 

La ciudad de los prodigios


Autor: Eduardo Mendoza
Hasta muy entrado en el siglo XX, y salvo excepciones contadas, toda actividad cesaba poco después de la puesta del sol: la que no cesaba podía ser calificada de antemano de irregular y sospechosa sin temor a incurrir en falta.  En la fantasía popular la noche estaba poblada de fantasmas y sembrada de peligros, cualquier cosa hecha a la luz de una vela adquiría un tinte excitante y enigmático.  También existía la creencia de que la noche era un ser vivo, de que tenía el extraño poder de atraer a las personas y de que quien se adentraba en la noche sin rumbo ya no regresaba jamás.  En todo la noche era equiparada a la muerte y el alba a la resurrección.  La luz eléctrica, que había de acabar con la oscuridad en las ciudades para siempre, estaba aún en mantillas y su uso suscitaba todo tipo de reservas.

Sueño de una noche de verano

Autor: William Shakespeare

A Midsummer Night’s Dream es una de las obras de teatro más famosas del dramaturgo inglés.  Se cree que fue escrita entre 1590 y 1596 (unos dicen para un matrimonio aristócrata, otros, para la reina).  La obra es comedia y a los ojos de quien escribe esta reseña, es mejor verla en Teatro que leerla en un libro.  Habrán quienes digan, con mucha razón, que las obras fueron hechas para teatro y que es ésta la mejor manera de disfrutarlas, pero a cada cual su cuento.

La condición humana


Autor: André Malraux
Todo hombre se parece a su dolor
En 1933 André Malraux publicó La condition humaine, el tercer libro de una trilogía sobre China que le mereció el premio Goncourt (el libro, no la trilogía) y que luego fue incluido entre los mejores textos publicados en Francia en la primera mitad del siglo pasado.

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