Cumbres borrascosas

Autor: Emily Brontë
“¡Que despiertes en tormento! gritó con espantosa vehemencia, pisoteando y rugiendo en un repentino paroxismo de pasión ingobernable. “Fue una mentirosa hasta el fin! ¿Dónde está? No allá –no en el cielo – no muerta – ¿Dónde? Oh, ¡dijiste que no te importaban mis sufrimientos! Yo tengo una sola oración – la repetiré hasta que mi lengua se endurezca – Catherine Earnshaw, ¡que no descanses mientras yo esté vivo!  Dijiste que yo te había matado – ¡atorméntame entonces!  Las víctimas atormentan a sus asesinos, ¿no? – Sé que fantasmas han caminado la tierra.  Quédate conmigo siempre, toma cualquier forma, ¡vuélveme loco!  ¡No me dejes en este abismo, donde no puedo encontrarte! ¡Oh, Dios, esto es intolerable! ¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo vivir sin mi alma! 

El león

Autor: Joseph Kessel
Él ya no podía reconocer a nadie.  La gangrena de la cual el horrible perfume flotaba sobre los arbustos, acababa su obra.  Pero él vivía aun.  Los espasmos sacudían sus miembros descarnados y por un instante levantaban el enjambre de moscas pegadas a su herida putrefacta.–¿Qué quiere decir esto? –grité yo–.  Todo el mundo me aseguró que estaba muerto.            –Pero él está muerto –dijo Patricia–; ya no puede vivir.

Una crítica respetuosa a Las venas abiertas de América Latina


Autor: Eduardo Galeano

La versión sobre la cual se hace está reseña tiene en su contraportada un comentario del Deutsche Volkzeitung que dice que es un libro indispensable para cualquier persona interesada en América Latina. Quien escribe estas líneas piensa que el comentario se quedó corto: el libro es indispensable para cualquier latinoamericano.  

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