Historia de dos ciudades


Autor: Charles Dickens
Todas las mujeres tejían.  Tejían cosas sin importancia; pero el trabajo mecánico era el sustituto mecánico de comer y beber, las manos movidas por las mandíbulas y el aparato digestivo: si las manos hubieran estado quietas, los estómagos hubieran sido atacados aun más por el hambre. 
Charles Dickens publicó A Tale of Two Cities en 1859 dándole al mundo al mundo una de las historias más cautivantes en la existencia de la literatura.   Lo que podamos decir en esta reseña se perderá en los millones de palabras escritas sobre la obra y sólo acertaremos a enfatizar lo más importante: si usted, querido lector, no conoce la historia, cómprese una copia.  El libro es simplemente, esencial.
Historia de dos ciudades toma lugar en Londres y Paris en plena revolución francesa.  La obra comienza con un correo en el cual un mensaje es dado: llamado nuevamente a la vida.  Un hombre sale de una prisión en la cual estuvo encerrado 18 años para encontrarse nuevamente con su hija, quien le creía muerto.  Ahí comienzan otras historias: la del padre y la hija, la de la hija y su futuro marido, la de aquellos que fraguan —¡tejen!— la revolución francesa, y la favorita de quien escribe esta reseña: la de un abogado oscuro y talentoso cuyos demonios internos toman lo mejor de sí.  Entrar en más detalles será estropear el placer de aquél que basado en estas líneas, decida meterse en semejante viaje.
A Tale of Two Cities está escrita de una manera limpia, rápida y espléndida.  Sin aburrir al lector, Dickens transmite su visión de aquellos tiempos, la pobreza tanto de Londres como de Paris que forjó eventos tan decisivos en la historia del Occidente.  El comienzo de la novela es considerado por muchos como el mejor inicio en la literatura del lenguaje inglés.  Aquí está la traducción:
Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos directos al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto.
La elaboración de los personajes es sublime: desde el médico que aun exitoso anhelaba su banco de zapatero en el cual trabajó 18 años en medio de su encierro, como el del abogado siniestro que le gana la partida a su naturaleza oscura.  Esto por no entrar en una mujer que patriota e ignorante dona su cabeza a la siempre hambrienta guillotina.  Qué libro perfecto…
Historia de dos ciudades encabeza el ranking de los best sellers casi compitiendo con diccionarios y biblias.  Esto puede no significar mayor cosa (por esos lados anda también El alquimista) y el libro es mandatorio en casi todas las escuelas donde el inglés es la lengua natal.  Pero créanos, querido lector, que cuando le dicen que el libro es el artículo de lujo más barato (por unos pocos billetes le transforman la vida), le estaban hablando de esta obra.
Paris, Diciembre 17, 2012

José Antonio Velasco

1 comentario:

El administrador de La novela antihistórica dijo...

Todo lo dicho es cierto. Aunque, quizás, ese comienzo sublime es de los mejores de la Literatura Universal. No sólo de la de lengua inglesa.
Es más, aún se pueden decir más cosas de "Historia de dos ciudades". Muchas de ellas están contenidas desde el día 20 de noviembre de 2013 en otra reseña -una más que así demuestra la vitalidad de esta obra, su carácter imprescindible-, la de http://www.lanovelaantihistorica.wordpress.com

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