El Hobbit

Autor: J.R.R. Tolkien

En un hueco en el suelo vivía un hobbit.

Por allá en 1937, un profesor de Oxford publicó una historia que había ido construyendo con la ayuda de sus hijos.  La idea había estado dándole vueltas en la cabeza desde hacía tiempo, pero fue en una ocasión que quiso darla como regalo que se animó a escribirla, cambiando para siempre la literatura juvenil.
Quien escribe esta reseña no tiene mucho que agregar al respecto del libro: es innovador -para su época y quizás también para la actual-, bien escrito, bueno para el humor, y simplemente delicioso.  Es uno de esos libros que ayudan comenzar el día.
El hobbit narra la historia de una criatura casi humana, de baja estatura y con los pies peludos que es obligada a seguir a un mago y un grupo de enanos en una cruzada que no le concierne.  Después de múltiples descalabros, encuentros con seres de todos los tamaños y calañas, la criatura va descubriéndose a sí misma, forjándose y midiéndose ante varios peligros.
El libro, desde su publicación y en cualquier país desarrollado, es una adquisición obligatoria en la biblioteca de cualquiera que tenga niños u adolescentes.  Y se habla aquí de países desarrollados porque quien escribe estas lineas recuerda haber tenido quince años, pasado por una librería colombiana y haber visto el libro de El señor de los anillos (El hobbit es el preámbulo de la famosa trilogía) por una módica suma de cincuenta mil pesos -lo equivalente ahora a cincuenta dólares o euros-.  Así pues, muchos fuimos los latinoamericanos que crecimos sin acceso a estos textos.  Al parecer la situación ha cambiado en nuestras tierras latinoamericanas y gracias al paperback  los libros son más asequibles (en Colombia, se pueden encontrar a 12 dólares).  Igual, habrán muchos que no puedan costearlos y las bibliotecas públicas deberán preguntase si hay derecho que un niño quiera leer El hobbit, o Harry Potter, y no pueda hacerlo.
Paris, Octubre 25, 2012

José Antonio Velasco

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