El club de la pelea

Autor: Chuck Palahniuk

Soy un indefenso.
Soy un idiota y lo único que hago es querer y necesitar cosas.
Mi vida miniatura. Mi pequeño trabajo de mierda.  Mis muebles suizos.  Nunca, nunca he dicho esto a nadie, pero antes de conocer a Tyler Durden, tenía planeado comprar un perro y llamarle “compañía”.


Como en muy contados casos es difícil discernir nuestras preferencias entre el libro y la película.  Éste es uno de esos casos.  El club de la pelea es, en la humilde perspectiva de quien escribe estas líneas, una obra maestra de la literatura de los últimos treinta años –la corta novela está a la altura de Hambre de Knut Hamsun.  Palahniuk maneja frases cortas y fuertes (como puños).  Su narración es en primera persona lo que hace que el lector establezca una relación casi de confidente con el personaje.  Lentamente el autor vamos metiéndonos en el mundo desesperado e insomne de su héroe, donde conocemos a Tyler Durden, a Marla, y a Bob, que nos van arrastrando hasta esa debacle que es la anarquía.  Estoy seguro, querido lector, que usted como yo adoró la película, pero no hay que equivocarse: la película fight club es excelente, porque el libro es excelente.  La película se convirtió en culto porque el libro ya lo era.
El mecánico grita por la ventana: “mientras estés en el club de la pelea, no eres la cantidad de dinero que tienes en el banco.  No eres tu trabajo.  No eres tu familia ni lo que te dices todos los día que eres.El mecánico grita al viento, “No eres tu nombre”.Uno de los simios en el asiento trasero continua, “No eres tus problemas”.El mecánico grita, “No eres tus problemas”.El simio grita, “No eres tu edad”.
 Los estudios generados por el libro son quizás innumerables.  Los hay de todo tipo, sociales, psicológicos y filosóficos.  Y la verdad es que el autor aborda un poco de todo, pero lo hace desde el punto de vista del caído, del desesperado y del insatisfecho.  Entonces Palahniuk dice a través de la boca de Durden lo que dicen en los movimientos de Occupy Wall Street, lo que se grita en la primavera árabe, y en muchos otros movimientos que hoy en día siguen pululando:
“Recuerde esto” dijo Tyler, “la gente que está tratando de pisar, es la gente que usted más necesita.  Somos los que lavamos su ropa, hacemos la comida y le servimos la cena.  Nosotros tendemos su cama.  Nosotros lo cuidamos cuando duerme.  Nosotros conducimos las ambulancias y redireccionamos sus llamadas.  Somos cocineros y conductores y sabemos todo acerca suyo.  Procesamos sus reclamos de seguro y sus tarjetas de crédito.  Controlamos cada parte de su vida.“Somos los hijos medios de la historia, criados por la televisión para hacernos creer que algun día seremos millonarios y estrellas de cine y de rock.  Pero no lo seremos.  Y sólo hasta ahora nos estamos dando cuenta de esa realidad”, terminó Tyler.  “Entonces no se meta con nosotros”.
Definitivamente, un libro que hay que leer.
Paris, Septiembre 27, 2012

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