Cumbres borrascosas

Autor: Emily Brontë
“¡Que despiertes en tormento! gritó con espantosa vehemencia, pisoteando y rugiendo en un repentino paroxismo de pasión ingobernable. “Fue una mentirosa hasta el fin! ¿Dónde está? No allá –no en el cielo – no muerta – ¿Dónde? Oh, ¡dijiste que no te importaban mis sufrimientos! Yo tengo una sola oración – la repetiré hasta que mi lengua se endurezca – Catherine Earnshaw, ¡que no descanses mientras yo esté vivo!  Dijiste que yo te había matado – ¡atorméntame entonces!  Las víctimas atormentan a sus asesinos, ¿no? – Sé que fantasmas han caminado la tierra.  Quédate conmigo siempre, toma cualquier forma, ¡vuélveme loco!  ¡No me dejes en este abismo, donde no puedo encontrarte! ¡Oh, Dios, esto es intolerable! ¡No puedo vivir sin mi vida! ¡No puedo vivir sin mi alma! 
Eso le deseó Mr. Heathcliff —personaje principal de Wuthering Heights— a la persona que más amaba; éste es quizás uno de los párrafos que más retratan el espíritu de esta gran obra de la literatura inglesa.  Porque una novela típica tiene sus personajes buenos y sus personajes malos, pero en Cumbres Borrascosas, Emily Brontë nos muestra una historia en la cual todos son malos, todos son siniestros: los humanos en la obra se odian, se torturan, y se mantienen vivos sólo para seguirse torturando (incluso a través de generaciones).  Y entonces uno pensaría que un libro así no puede leerse, que asqueado los dejaremos en las primeras páginas.  Sin embargo, el libro comienza con la visita de un inquilino buscando posada, adquiriéndola nada más y nada menos que en la mansión de la desdichada familia: tenemos entonces una historia de terror, un relato que nos pega a sus páginas mientras vamos viendo el infierno —porque eso era quizás la intención de la gran novelista inglesa: retratar el infierno que puede ser una existencia— que se expande y se contrae con el pasar de las páginas. 
Es un libro increíble que merece lo que el tiempo y la gloria le han concedido.  Fue publicada por primera vez en 1847 y ya puede imaginar el lector la acogida que tuvo ante la Inglaterra de ese entonces (sobre todo porque fue escrita por una mujer – Simone de Beauvoir le hace referencia en El Segundo Sexo).  En Wikipedia hay algunas críticas de la época, algunos dijeron que era incomprensible como alguien podía leer la obra sin pensar en el suicidio.  Pero las generaciones pasas y nuestras percepciones cambian.  Quien escribe estas letras piensa que es una obra sublime —como un bello y perfecto retrato del infierno—, un texto impresionante que cualquier amante de la literatura no debe dejar de leer.
Paris, Julio 31, 2012

2 comentarios:

Sara dijo...

Realmente es un libro que vale la pena, pero he de reconocer que no logré comprenderlo del todo, y eso que me lo he leído varias veces y seguramente me lo leeré otras muchas.
Bonita descripción del libro ^^

Anónimo dijo...

Que bueno seria ver al autor de este blog en la ciudad luz junto con su esposa , específicamente hoy domingo hasta las 9:55pm...pero si aparecen! Mire su FB. Abrazo, Juan Sarasua

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