Una noche para recordar

Autor: Walter Lord
Las leyendas son parte de los grandes eventos, y si ellas ayudan a mantener viva la memoria de galantes sacrificios, entonces justifican su existencia.
A uno no le parece, pero es cierto que el 15 de abril se cumplieron los cien años del hundimiento del Titanic.  Salió entonces una versión remasterizada de la película, seguramente este año saldrán nuevos libros, y la revista The New Yorker publicó en el número de esa semana un artículo de Daniel Mendelsohn en el cual el periodista enumeró ciertas razones que justificaban que los seres humanos no superásemos la tragedia. 

Ahora, en su artículo Mendelsohn nombró un libro que según él, lo decía todo sobre el glorioso y fracasado buque: A Night to Remember.  El periodista lo catalogó de indispensable, y quien escribe esta reseña debe corroborar que tiene razón: es un libro que hay que leer.  No únicamente por la calidad del trabajo hecho por su autor (Walter Lord), sino porque la historia del Titanic muestra la naturaleza humana en sus más altos y bajos comportamientos.  Es una foto perfecta de la reacción de un pueblo -la tripulación del barco era tan grande que fácilmente podía aplicársele el término- que aprende que de sus comportamientos en las próximas dos horas dependerá su existencia.
Y aquí Lord se luce.  Es concienzudo, organizado, y profesional.  No hay amarillismo en sus páginas, intenta deshacer leyendas y explica los pormenores minuto a minuto de aquella helada noche.  De hecho Lord comienza su libro con un par de páginas impactantes: primero cuenta la historia de Futility, un libro publicado en 1898 que narra una predicción aterradora de la tragedia, y después elabora una cronografía del hundimiento del gran barco.  En esta cronografía el autor mezcla las decisiones tomadas, las fallas mecánicas de la gran nave, y las palabras y frases dichas por sus tripulantes.  Si el lector llega a conseguir el libro, estará de acuerdo que después de haber leído semejante preámbulo, le será imposible soltarlo.
Entonces Lord nos cuenta de lo bien construida que estaba la nave, de las grandes diferencias de clases (clase alta, media, y baja), de aquellas parejas que deciden morir juntas, de la cobardía de algunos hombres que se disfrazaron de mujeres, de la valentía casi Holliwoodense que ya no existe en estos días (Howard Case botó su cigarrillo por la borda, mientras con la mano daba el último adiós a su esposa), de la mezquindad de otros que teniendo cupo en sus botes no dejaron subir más sobrevivientes (bote #5: capacidad 65, ocupantes 40; bote #6, capacidad 65, ocupantes 28; bote#2: sólo 60% lleno), de la valentía de pocos, y de lo bajo que puede caer la prensa (el periódico The Evening Sun, adelantándose a la información, publicó en su portada TODOS SE SALVARON DEL TITANIC DESPUÉS DE SU ACCIDENTE).
Todos vimos la película, sí, pero el libro no sólo contará aquella improbable historia, sino que hará reflexionar al lector sobre sus posibles comportamientos frente a una situación semejante.  Es definitivamente un libro indispensable.
Barcelona, Abril 20, 2012

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