Macbeth

Autor: William Shakespeare
Fair is foul, and foul is fair
Lo que pasa con Shakespeare es que es siempre un descubrimiento.  No únicamente desde la construcción de sus frases –con frecuencia inexplicablemente bellas y profundas– sino con sus historias en sí, su estructura, lo que las hace compulsivas.

Dos guerreros –Macbeth y Banquo– sufren la aparición de tres brujas (quizás las parcas) quienes, no se sabe si por crueldad, les revelan su futuro.  A Macbeth se le dice que será rey y a Banquo se le dice que será padre de reyes.  Al final de las revelaciones alguien dice Fair is foul, and foul is fair, algo así como decir lo justo es lo feo/inmoral y lo inmoral/feo es justo.  Y ésta, piensa con humildad quien escribe esta reseña, es la clave de toda la obra.  Porque entonces, basado en las premoniciones (lo feo o inmoral) Macbeth y Banquo comienzan a forjar destinos que talvez no hubieran tenido de haber permanecido en la ignorancia.  Esto es casi matemáticamente justo después de lo inmoral de la comunicación de sus destinos.
Macbeth cuenta entonces la revelación a su esposa (Lady Macbeth) que hace el perfecto papel de Eva e impulsa a su esposo a comer la manzana, es decir, matar al rey Malcom para poder acceder al trono.  La pareja logra su objetivo, situación que incita a más asesinatos que lógicamente ocasionarán eventualmente el destrono de Macbeth.  Nuevamente porque lo inmoral/feo es justo.
Macbeth es asesino y se siente culpable; su esposa también lo es y se lava sempiterna e inútilmente las manos.  Entonces Shakespeare nos acerca a ellos, los mete en su justa y fea condición humana, que podía ser perfectamente la nuestra si tres brujas apareciesen de la nada y nos dijésemos que seremos reyes.  Sufrimos por ellos y sufrimos también por sus víctimas quienes merecen su venganza.  Nos pasamos toda la obra anhelando el final ya predicho por las brujas.  Al final, Macbeth dice lo que todos podremos decir al final de nuestros días:
La vida es sólo una sombra errante, un pobre actor que se pavonea y retuerce una hora sobre la escena y del cual no se escuchará nunca más.  Es una historia contada por un idiota, llena de ruido y de furia, que no significa nada.
Que obra perfecta...
Barcelona, Febrero 17, 2012

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