La lentitud

Autor: Milan Kundera
…siendo él católico practicante, sabía que Berck era ateo, y eso le sugirió la ida de llevar consigo una vela, arma ante la cual incluso los creyentes más reacios inclinan la cabeza
Kundera tiene una forma particular de escribir sus novelas.  Esto podría decirse de cualquier escritor, pero realmente, si se mira la literatura en términos generales, no es cierto: mucha gente escribe parecido, unos mejores que otros, pero similar. 
Lo que separa a Kundera del resto es su capacidad de diseccionar psicológicamente a sus personajes, al final a uno le da la impresión de estar leyendo un documental de la National Geographic (el animal se acerca a la presa, la mira dos veces, retrocede pues analiza su entorno, etc.).  El escritor checo, queriendo abordar temas serios e interesantísimos, mete a sus personajes en situaciones diarias —y ridículas— que le sirven de ejemplos para argumentar sus puntos de vista.  Un buen lector argumentaría, claro, que todos los autores conocen las entrañas de sus personajes, lo cual tampoco es totalmente cierto.  La literatura es mágica porque muchas veces el escritor desconoce lo que escribe y es solamente a través del escribir que las cosas le son develadas —quien escribe seriamente lo hace para sí mismo, para explicarse cosas que no entiende; no para los otros—.
Talvez éste sea el caso de Kundera, quizás el checo se siente en una mesa, ponga a sus personajes en relaciones ridículas y después les pregunte por qué hiciste esto, y por qué hiciste lo otro, escribiendo sin dejar ninguna estupidez en el papel, y sobre todo con una elegancia que uno no puede dejar de admirar.  Es sin duda alguna, uno de los grandes escritores de nuestros tiempos.
La lentitud es una novela que tiene como eje lo que él llama “una regla básica de la matemática existencial”: la relación entre la velocidad y el olvido.  Esto suena complicado, pero no lo es necesariamente —dependiendo de que tan serios querramos ponernos en el asunto—.  Es un concepto que ya se ha asociado con la distancia (¿qué es el pasado sino un punto geográficamente ubicado más o menos lejos en la línea del tiempo?).  Entones Kundera nos explica que un hombre que quiere recordar, se detiene para pensar, mientras que uno que quiere olvidar algo reciente, corre en la dirección contraria con la intención de alejarse —en el tiempo y en el espacio— del suceso.  Como todas las novelas de Kundera, ésta tiene su buena dosis de humor negro.  La cereza sobre el pastel es su final en la que las dos historias utilizadas para probar sus puntos —historias en diferentes siglos— se unen en un espacio mágico creado por el autor.  Que deliciosa novela…
Barcelona, Diciembre 14, 2011

2 comentarios:

Indira R. dijo...

Kundera es mi escrito favorito. Precisamente por todo eso.

urbanascidades dijo...

Desejo a ti, teus familiares e todos os visitantes do teu blog um Feliz Natal. Aproveito para informar que dia 02 de janeiro estreia Urbanascidades 2012, igual mas...diferente.
Paulo Bettanin.

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