Batman, Tintín, V for Vendetta, los comics y las novelas gráficas

Hace unos años dos amigos recomendaron la calidad de ciertas novelas gráficas.  Hasta ese punto quien escribe esta reseña lo único gráfico que había leído eran tiras cómicas y la reacción ante la recomendación fue que no debería llamársele a éste género narrativo “Novelas”, argumentando que la mal llamada “Novela gráfica” no era más que un eufemismo para un cartoon prolongado quizás con la intención de dignificar a quien lo lee.  Pero estaba equivocado por dos razones: primero, porque uno nunca está viejo para lo que le gustó de niño, y segundo, porque no son pocos los comic bien elaborados y de concienzudo trabajo. 
Las caricaturas son parte de nosotros, crecimos con ellas —unas mejores que otras— y más de una vez nos inspiraron, nos hicieron reír, y hasta nos consolaron.  En America Latina fuimos criados con Mafalda, con El fantasma, Mandrake, Olafo, una pésima traducción de Calvin & Hobbes, y con el humor idiota —¿pero entretenido?— de Condorito.  Entonces saliendo de prejuicios pendejos se aclara aquí que quien escribe el blog adora las caricaturas, piensa que Quino es mundialmente insuperable —ni Calvin & Hobbes, ni Peanuts pueden igualar a Mafalda—, que Tintín es lo más tedioso que escribió un belga, y que Batman, por su humanidad y su ira, es el súper héroe mejor inventado.  La literatura clásica y las caricaturas no son exclusivas.  Pregúntenle a Umberto Eco.
Entrando ahora un poco más en el asunto de las novelas gráficas.  ¿Son Tintín, Batman, V for Vendetta, novelas gráficas?  ¿Existen dicho género?  Hombre, sí.  Estas narraciones tienen varios personajes, se construyen perfiles psicológicos, hay estructuras de narración, y son, en algunos casos, historias largas y desarrolladas.  ¿Y las tiras cómicas?  Bueno, las tiras cómicas también son literatura.  Y aquí vale la pena recalcar los tres comics que más influenciaron a quien escribe: Quino, Shulz, y Bill Watterson (Mafalda, Peanuts, y Calvin & Hobbes respectivamente).  Quino escribió Mafalda durante nueve años, Shulz desarrolló a Charlie Brown y a Snoopy durante 50, y Bill Watterson durante 10 años.  Esto, vale la pena aclarar, era trabajo de todos los días.  Sus personajes —seres complejos y completos— son el retrato de sus autores, con una evolución a través del tiempo, y con un mundo que permea nuestra realidad y porqué no decirlo: a veces la consuelan.
La intención de esta reseña era inicialmente hablar de V for Vendetta, pero ya nos hemos extendido al tema en general.  En cuanto a esta novela gráfica, lástima decirlo, pero es mucho mejor la película.  La línea narrativa no es muy clara, y el arte gráfico deja mucho que desear.  Igual, su historia es grande y le ha permitido vender y durar —tanto que la mascara es el símbolo del movimiento Occupy Wall Street.  Si quien sigue este blog quiere mirar unas buenas versiones de este tipo de historias se le recomienda Un largo Halloween, y Hush. De hecho dos excelentes regalos para un joven a quien no le guste la lectura.  En cuanto a Peanuts, Calving & Hobbes, y, claro, Mafalda, hay que desempacarlos cada década, écharles una leída y no olvidar lo mucho que estos autores hicieron por nosotros.
Barcelona, Diciembre 4, 2011

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