Ensayos

Autor: Ralph Waldo Emerson 
Y así debe ser.  Hay una falla en todo lo que ha hecho Dios.
¿Qué lleva a una persona a escribir ensayos?  A veces es cuestión de trabajo: alguien necesita argumentar ciertas razones para sacar adelante una empresa.  Otras, debe ser la necesidad de inspirar, Emerson por ejemplo tenía que dar un discurso y escribió The American Scholar —uno de sus ensayos más importantes—.  Pero también hay otras ocasiones en los que la ignorancia y el poder de una idea lleva a la persona a escribirla en un papel para ver si así ésta se devela, o si de esa manera puede desmadejarla mejor. 

Emerson tuvo varias de estas ideas y unas fueron mejor explicadas que otras en sus ensayos.  Los más importantes comprendidos en el texto utilizado para la elaboración de esta reseña son The American Scholar, Compensación, Self-reliance, Amistad, Nature, Shakespeare, Círculos, entre otros. 
El pensador americano nació en 1803 hijo de un reverendo y publicó sus ensayos en la década de los cuarenta del mismo siglo.  Educado en Harvard, pero más en el interior de su propio hogar, fue uno de los fundadores del trascendalismo y sus ensayos siguen moviendo mentes hoy en día.  Aunque desafortunadamente sus ensayos tienen ciertos tintes de religiosidad —infortunio para nosotros los ateos—, estos no carecen ni de hermosura, ni de sensatez.  Este pequeño defecto —no porque el tipo haya sido religioso, sino porque la religión en la dialéctica moderna no cabe—, se pasa fácilmente pues es otro ángulo de la personalidad del autor, y los escritos tienen que parecerse a sus dueños.  Emerson es entonces una voz calida, anacoreta, y sabia que nos habla desde otro siglo.
En The American Scholar, Emerson declara lo que en su punto de vista debe ser el intelectual americano, citando una vieja fábula en la que los dioses dividieron al hombre en varios hombres, el americano nos incita a reconstruir al hombre único:

El hombre es sacerdote, intelectual, gobernante, productor, y soldado… el sacerdote se convierte en forma; el abogado en ley; el mecánico en máquina, y el marinero en la amarra de una nave.

Tanto en el intelectual americano, como en Self-reliance —algo así como la auto-suficiencia— el intelectual nos invita a trabajar.  Nos dice que nos concentremos en nuestra labor y hagamos caso omiso de las opiniones de nuestros semejantes:

Por pocos y malos que sean mis dones, yo soy y no necesito para mi seguridad, ningún segundo testimonio… Haz tu trabajo y por eso te conoceré…

En Compensación nos dice:

Todo hombre debe agradecer sus defectos.  Como no hay hombre que comprenda una verdad hasta que la haya enfrentado, ningún hombre comprende los impedimentos de sus talentos hasta que los haya sufrido y los haya conquistado.  ¿Tiene él un defecto de temperamento que no le ayuda a convivir en sociedad?  Él es entonces obligado a entretenerse a sí mismo, y como la ostra herida, a enmendar su coraza con una perla.  Nuestra fuerza, crece de nuestras debilidades…  Un hombre grande siempre está dispuesto a ser pequeño.  Cuando se sienta en cojines, se queda dormido.  Cuando es castigado, atormentado, vencido, tiene una oportunidad de aprender algo; él ha sido puesto fuera de su inteligencia, en su capacidad de ser humano; él ha aprendido hechos; aprendido de su ignorancia; esta curado de la locura del exceso de confianza; él ha aprendido moderación y verdadera habilidad.

Sobre los libros y el escribir dijo algo que no es 100% correcto pero que talvez lo sea en un gran porcentaje:

Cada época debe escribir sus propios libros; o mejor, cada generación debe escribir los de la generación que le siguen.  Los libros de otro periodo, no le servirán a éste.

Es una reflexión impresionante y una regla tan cierta, que sólo los grandes escritores como él  logran romperla.
Barcelona, Octubre 4, 2010

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