Ensayos – Tomo I

Autor: Michel de Montaigne
El verdadero espejo de nuestro discurso, es el trayecto de nuestra vida
Michel de Montaigne nació en Burdeos Francia en febrero de 1533 cambiando y modelando para siempre lo que sería el pensamiento occidental.  Fue cristiano, mas no fanático, y enseñó la prudencia tanto en los pensamientos como en los actos. 
Su tiempo no fue fácil. En la época de la inquisición se atrevió a defender culturas extranjeras y a criticar la francesa, y respetando leyes y reyes, iluminó no atacando particulares sino mostrando el camino a través de las experiencias humanas del pasado.  Conocedor de las guerras y estudiante de los imperios y sus diversas caídas, Montaigne cita en sus ensayos a emperadores y filósofos que fueron grandes, pero a los que el tiempo redujo a su apropiada, humana, y justa proporción.  El libro es una joya y quien lo lea encontrará uno de los seres humanos y pensadores más importantes del milenio pasado.  Incluso Nietzsche —que desconfiaba hasta de su madre— lo halagó.
Yo propongo fantasías sin forma ni solución, como hacen aquellos que publican preguntas dudosas para debatir en las escuelas: no para establecer la verdad, sino para buscarla
La estructura de los ensayos es extraña.  Esto no es raro teniendo en cuenta que tiene más de cuatrocientos años.  Lo más interesante se da en que aunque los conceptos y el cuerpo de los ensayos son completamente correctos y actuales, hay una diferencia entre lo que ahora entendemos por sus títulos.  Esto es simplemente una muestra de que aunque las palabras no necesariamente cambian a través de los tiempos, su significación sí lo hace. 
Los temas a tratar en los ensayos son diversos y van desde la educación hasta la muerte, pasando por temas como el sueño, los olores, las leyes, la filosofía, y hasta los caníbales.  En casi todos estos escritos encontraremos las huellas dejadas por la filosofía griega y la historia mundial. 
Montaigne aunque sabio, no se tomaba muy en serio.  Quizás burlándose de algunos “espirituales” de la época decía: La gente más sabia, teniendo una alma fuerte y vigorosa, puede forjarse un reposos todo espiritual.  Yo que tengo un alma común, necesito sostenerme con las comodidades materiales.  El francés, después de trabajar un tiempo en las leyes se retiró al campo donde podía pasar sus días en su biblioteca leyendo y escribiendo.  En su ensayo sobre la soledad, el inmenso hombre nos dice que en la soledad, hay que ser una multitud para uno mismo y que la cosa más grande del mundo es la de saber ser.
Finalizamos esta pobre reseña citando dos párrafos de sus grandes ensayos, pero que encaja con los anteriores:
El objetivo de nuestra carrera es la muerte, es el objeto necesario de nuestra vista: si ella nos asusta, ¿cómo es posible de dar un paso adelante sin fiebre?  El remedio del vulgar es de no pensar en ello.  Pero de que brutal estupidez puede venir semejante ceguera.  Es como bridar el asno por la cola.  Es como aquél que decide avanzar con la cabeza mirando en el sentido contrario.(el día de la muerte), Es el día maestro, el día juez de todos los otros: es el día, dijo un anciano, que debe juzgar todos mis años pasados.  Yo someto a la muerte el fruto de mis estudios.  Ahí veremos si mi discurso pertenece a mi boca, o a mi corazón.
Barcelona, Agosto 21, 2011

PS: He añadido para aquél que quiera saborear otras frases del sabio, algunas que me encantaron en sus ensayos:

Si nuestros sentidos no son verídicos,  entonces la razón debe, gracias a esto, no serla también. 

En cuanto a la cobardía: es mejor hacer que la sangre suba a la cara del hombre que a hacérsela correr. 

En cuanto a las leyes nos pone un valioso ejemplo: El legislador de Turiens ordenó que quien quiera que abolir una de las viejas leyes, o establecer una nueva, se presente al pueblo con la soga al cuello.  Con el propósito que si la novedad no es aprobada por todos y cada uno, éste fuese estrangulado.
Que el sabio sea llamado insensato, y el justo, injusto, si ellos buscan la virtud con exceso

En cuanto a la educación nos pregunta ¿Qué, si no saber e ignorar, es el fruto del estudio?   y nos dice que seamos pacientes con la vida, que algunas veces La necesidad tiene que agarrarnos de la garganta para hacer que nosotros la domemos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tal vez sirva a otros.Yo en mi estupidez prefiero sacar mis propias ideas y no robarlas al señorito Montaigne.

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