Pedro Páramo


Autor: Juan Rulfo
Y aunque no había niños jugando, ni palomas, ni tejados azules, sentí que el pueblo vivía.  Y que si yo escuchaba solamente el silencio, era porque aun no estaba acostumbrado al silencio; tal vez porque mi cabeza venía llena de ruidos y voces.
Pedro Páramo es una novela que, aunque prácticamente, no necesita presentaciones, debemos aquí pecar y hacer una: fue publicada en 1995, es reconocida por varios autores como una de las grandes obras en la literatura latinoamericana, y junto con El llano en llamas es la totalidad de la obra del autor mexicano Juan Rulfo.  Ya está.
Leí en alguna parte que un autor reconocido leía este libro al menos una vez al año,
Borges dijo que era una de las grandes obras de la literatura mundial, y Vargas Llosa, en sus Cartas a un joven novelista, la pone como ejemplo de puntos de vista narrativos y de mudas.  Pedro Páramo es, como ya dijeron estos gigantes, una gran novela.  Con capítulos cortos y con diversos personajes, Rulfo cuenta la historia de Juan Preciado, que va a un pueblo en busca de su padre —Pedro Páramo—, y termina hablando con sus habitantes muertos.
De esta novela hay mucha tela que cortar y aquí se intentará la brevedad.  Quien escribe esta reseña cree que lo importante y la grandeza de la novela no es el hecho inesperado —tanto para el lector como para Juan Preciado—, de estar en un pueblo lleno de muertos.  El suceso se da sin pitos, ni mayores alardes en las primeras veinte de esta perfecta novela y hay otras cosas que tienen que ser contadas.  La grandeza de esta obra es, eso sí, la hermosísima prosa de Juan Rulfo, la fuerza con la que su triste narración va yendo y viniendo a diversos puntos en el pasado contándonos las historias de esos muertos, esos cadáveres que dormidos en sus cajones escuchan los estertores de un pasado que no los deja dormir en paz.  
Este mundo, que lo aprieta a uno por todos lados, que va vaciando puños de nuestro polvo aquí y allá, deshaciéndonos en pedazos como si rociara la tierra con nuestra sangre.
Rulfo plasmó entonces en esos muertos los sufrimientos de su pueblo, las circunstancias que sufrieron —y que todavía sufren— los pueblos campesinos.  Y así, saltando de narrador en narrador, de tiempo en tiempo, vamos obteniendo con la fuerza de un río la totalidad de esa historia, su profundidad y su tristeza, hasta que Juan Preciado es arrasado por ella.
El libro es hermoso y aunque corto, inmenso.  Una lectura obligatoria para todo adulto latinoamericano, que quiera dar un vistazo a  la realidad de nuestros pueblos campesinos, y admirar una gran obra de arte.
Paris,  Julio 3, 2011

1 comentario:

ALAIKA dijo...

Te invito a que entres al blog que creé http://alaikabloc.blogspot.com/, donde pienso publicar cuentos de diferentes géneros, algo locos... Te espero por allá. Saludos!

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