To Kill a Mockingbird


Autor: Harper Lee
La única cosa que no depende de la decisión de la mayoría es la conciencia de una persona
Harper Lee publicó su obra maestra en 1960 haciéndose merecedora con ella del premio Pullitzer.  Muchos son los libros que con esta clase de pedigrí, se pierden en la memoria colectiva de los pueblos.  Pero éste no es uno de ellos. 
Fue triste terminar To Kill a Mockingbird (o Matar un ruiseñor, por su traducción al español).  Durante dos semanas, quien escribe esta reseña se debatió entre la trama, la tristeza, la nostalgia, y la indignación.  El sentimiento con el que está escrito, la evocación a la nostalgia, y la descripción de la injusticia está hecha con tal maestría, que el lector no sabe si devorar o saborear sus páginas.   To kill a Mockingbird es una de las novelas más importantes escrita en el ultimo siglo en los Estados Unidos y lectura obligatoria de todas sus escuelas.
Matar un ruiseñor cuenta la historia de Scout una niña que no habiendo cumplido aun su primera década de vida, narra en primera persona la experiencia que marca su familia: su padre, abogado, ejerce la defensa de un negro culpado de una violación que no cometió a mediados de los años 30. 
El libro comienza con la niñez del personaje, describiendo su vida con su hermano y su mejor amigo en el pequeño pueblo de Alabama.  Por los lados, con cierto sigilo, describe a su padre —a quien llama por nombre propio—, lector dedicado y de mente progresista, a quien tanto ella como su hermano, le tienen como ambos, hombre de otra especie, y símbolo de adoración.  La narración es completa y deliciosamente contada.  Lee logra meternos en las casas de sus vecinos, algunos ignorantes, otros no tanto, pintando todo el entorno donde se desarrolla la historia y sumiéndonos en un mundo infantil, pero inteligente, que se ve de repente invadido por la justicia —e injusticia— humana.  
Quien escribe estas palabras piensa que el libro es inmenso, que sus capítulos cortos son adictivos, que su lenguaje —en inglés— es rico y refleja el acento sureño americano sin hacer el texto ilegible, y que la estructura es maestral pues hace un collage de la trama, el ambiente, y el pasado.  A quien las lee se le sugiere que si nunca escuchó de este libro, la próxima vez que se pase por una librería, se lleve una copia.  A mí, me costo dos dólares, quizá a usted le cueste 10 o 20.  Pero créame, lo que pague será poco.
Barcelona, Junio 24, 2011

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