Mientras agonizo

Autor: William Faulkner 
Se necesitan dos personas para hacerte, y una sola para morir.  Así es como el mundo se va a acabar.
As I Lay Dying es, según varias publicaciones, una de las mejores obras del siglo pasado.  El premio Nobel americano publicó su sexta novela en 1930 y dijo haberla escrito de un sólo tirón, sin cambiarle una sola palabra.  La versión sobre la cual se hace esta reseña alega que, aunque esto puede ser una exageración, la obra sí fue producida y publicada en muy corto tiempo.
As I Lay Dying cuenta la historia de una familia que atraviesa distancias y penurias para enterrar a su madre.  El grupo no es una familia normal.  Con el pasar de las páginas y los kilómetros el lector se da cuenta que el marido no trabajaba, que la madre se murió casi de exhaución, que la hija estaba embarazada de un tipo que quería que abortase, que uno de los hijos era de otro padre, y que el otro estaba medio loco.  En el camino el único hijo trabajador —y más o menos normal— casi pierde una pierna que el padre se esmeró en curarla con cemento.  Sí, con cemento.  Al final la novela muestra el egoísmo de todos los miembros que conforman la familia.  Todos atienden el funeral por diferentes motivos, y hasta la madre habla de su muerte expresando ciertas frustraciones.
Como ambiente, Faulkner utiliza nuevamente a Jefferson y al condado de Yoknapatawpha en Misisipi —lugar que siempre definió como su hogar literario y que fue el centro de varias de sus novelas—.  En sus páginas comienza también a desarrollar a Snopes, un personaje que le daría para tres novelas años más tarde y que es, simplemente, inolvidable.
El libro es difícil de leer.  Faulkner no cuenta la historia desde un único narrador, sino que lo hace saltando de personaje en personaje hasta construir la foto total que nos quiere mostrar.   Esto lo hace en muchos de sus otros libros, unas veces con más facilidad que otras.  Para añadir a la dificultad, el americano utiliza también los recursos de Mark Twain y reproduce a través de la escritura los acentos de la región y los niveles educativos de sus personajes.  El resultado, literariamente hablando, es inmenso. 
Mientras agonizo, como fue traducida en el español, es una obra relativamente corta, pero que dejará pensando al lector en esas páginas extrañas del libro que acabó de cerrar.
Barcelona, abril 10, 2011

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