La fascinación por lo peor

Autor: Florian Zeller
Aprendí leyendo el dossier que él era el nieto del fundador de los hermanos musulmanes, una organización creada justamente en Egipto, y que uno podría considerar como bastión ideológico del islamismo moderno.  Me acordé entonces de una emisión reciente en la que el Ramadan intentó justificar el porte del velo hablando de su famoso “pudor”.  Un filósofo, al frente suyo, le respondió calmadamente: “En ese caso, ¿por qué los hombres no portan el velo?  ¿Es que la cara de la mujer es más impúdica que la del hombre?”
 Florian Zeller, autor francés ganó el premio Interallié 2004 por su novela corta La fasination du pire.  La obra cuenta la historia de un joven escritor que viaja a Egipto a una convención de literatura.  Con él va otro escritor de personalidad más bien oscura, que demuestra una fascinación por el sexo y las prostitutas.  Los dos autores franceses llegan a la capital egipcia y mientras uno no ve la hora de volver a Paris, el otro quiere procurarse diversiones sexuales, que al final no encuentra porque, dizque en Egipto, la gente ya no se acuesta.  El resto de la trama, aunque es entretenida y corta, poco importa y es dejada al lector para que la desplume.
La fascination du pire, no causó controversia, pero si algunas discusiones.  Francia es un país con una alta influencia musulmana —la mayoría de sus inmigrantes son de países islámicos— y ciertos comentarios del autor levantaron llaga.  A esto cabe agregar que por el tiempo de su publicación se discutía —y se discutió por algunos años más— el dilema sobre si las mujeres podían o no, llevar la cara tapada con un velo.  La decisión del gobierno francés, después de extensa discusión, fue negativa.
En su novela Zeller habla sobre la religión musulmana y al mismo tiempo se lava las manos —cosa entendible—.  Él dice lo que muchos piensan —pero no expresan— a través del oscuro escritor, y luego aminora sus comentarios con las opiniones del otro personaje.  Los cuestionamientos no son xenófobos, ni racistas, son incluso justos.  Zeller cuestiona el islamismo radical, la represión sexual, la condenación de la literatura —cosa rara pues Egipto tuvo un Nobel de literatura— y claro, el velo.  El final del libro deja prístina la posición del joven autor francés.  Una posición un poco fatalista sobre una religión antigua que, como toda religión, tiene practicantes moderados como extremistas.
Barcelona, febrero 3, 2011

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