Tres cuentos

Autor: Gustave Flaubert

El francés publicó sus tres cuentos tres años antes de morir y aunque estos no son tan conocidos, son dignos representantes de su calidad literaria.  Los cuentos retratan cada uno una época especifica en el desarrollo humano.  Flaubert comienza representando su época actual con Un corazón simple, luego la época medieval con La leyenda de San Julián El Hospitalario, y termina representando la antigüedad con Hérodias.  El centro de todas las obras es el ser humano ante diferentes situaciones; en los dos primero él le apuesta a su bondad y en el último, a su debilidad.
Un corazón simple —la favorita de quien escribe esta reseña— es un maestral relato de una mujer que, desengañada por su primer amor, se dedica a la familia que le emplea y a las costumbres de la época.  El relato cuenta con detalles los eventos que definen toda una vida.  Es corto y al mismo tiempo inmenso.  No cuenta nada y al mismo tiempo todo.  No hay nada de especial en la vida de Felicité y sin embargo es hermosa.  Éste era talvez el punto del francés.  Al final la mujer muere en la miseria confundiendo a su amado loro con el espíritu santo.
La leyenda de San Julián El Hospitalario cuenta la vida de un cazador desenfrenado.  Julián, después de acabar con una manada de venados, recibe de uno de ellos una maldición parecida a la de Edipo Rey: ¡Maldito, maldito, maldito! ¡Un día, corazón feroz, matarás a tu padre y a tu madre!  El hombre trata de evitarlo, pero efectivamente pasa lo predicho y Julián pasa el resto de su vida arrepintiéndose de su patricidio y su caza desenfrenada.  Al final el héroe muere en brazos de un leproso que después de pedirle esta vida y la otra, le revela que es Jesucristo.
Herodias, cuenta la historia del hombre que lleva este nombre.  Él, enamorado de su propia hija, accede a cualquiera de sus deseos.  El deseo de la joven mujer es nada más y nada menos que la cabeza de Juan Bautista, de quien había sido advertido que aquél que le hiciese daño sería castigado.  Juan Bautista, como ya se sabe, fue igualmente decapitado.
Flaubert, sobra decirlo, era un maestro de la narrativa.  Los tres cuentos se leen con delicia y mantienen al lector agarrado a las páginas.  Los finales de las historias dejan el sabor de las grandes obras:
Los movimientos de su corazón se hicieron más lentos, más vagos cada vez, más suaves, como una fuente que se agota, como un eco que desaparece; cuando exhalaba su último respiro, ella creyó ver, entre los cielos entreabiertos, un loro gigantesco planeando sobre su cabeza.
New York, febrero 24, 2010

Damián

Autor: Hermann Hesse
Está mal desear nuevos dioses, completamente errado el continuar querer proveer al mundo con algo.  Un hombre iluminado tiene una obligación: buscar el camino hacia sí mismo, alcanzar la certeza interna, saltar por encima de su futuro sin importar dónde caiga.
Damián fue la novela que lanzó a la fama internacional al autor alemán.  La publicó en 1919 con el seudónimo de Emil Sinclair —que es el personaje principal de la obra—.  Esta forma de presentación no fue gratuita: Hesse, que ya era conocido a nivel nacional, fue acusado por sus comentarios y escritos como un antipatriota pues se pronunciaba en contra del rol alemán en la primera guerra mundial.  Estos pensamientos, a los que el tiempo les daría la razón, también fueron expresados en su novela:
Entre más obstinado el mundo se concentraba en guerra y heroísmo, en honor y otros viejos ideales, más remota e improbable sonaban los susurros de genuina humanidad.  Todo eso era sólo una superficie, de la misma manera en que las preguntas sobre los objetivos políticos y externos de la guerra permanecieron superficiales.
El libro comienza con la historia de Emil Sinclair, un niño de clase alta alemana que, cometiendo un error de infante, se ve bajo el yugo de otro un poco mayor.  Los tormentos del adolescente al niño llegan a tal punto que amenazan por completo su futuro.  Afortunadamente el niño es salvado por un nuevo compañero, uno que le influenciaría por el resto de su vida: Damián. 
La amistad es la línea que guía la narración: a veces están juntos, a veces no.  Damien, un joven iluminado, simplemente espera la evolución de Sinclair para por fin hacerse a su lado.  El joven continúa por la vida cometiendo errores y conociéndose a sí mismo, guiado durante su transcurso por el eco de las palabras de su amigo.  Tiempo después ellos se reencuentran para enfrentar su destino: la guerra.
Es imposible leer este libro y no darse cuenta de su influencia en los libros de autoayuda de los tiempos actuales.  Aquí Hesse habla del querer es poder, de los seres especiales —con la marca de Caín, en este caso—, del llamar las cosas que se quieren con la voluntad, y del destino al que todos estamos predestinados.  El Nobel se contradice de vez en cuando, citando por ejemplo a Novalis: Destino y temperamento son dos palabras para un mismo concepto.  Pero igual su punto es claro: el gran maestro alemán quita las etiquetas de lo bueno y lo malo, invita al lector a abrazar la vida como le venga —con caricias o puños—, y a buscar la verdad en sí mismo:
Lo que está prohibido, en otras palabras, no es algo eterno; puede cambiar.  Cualquiera puede dormir con una mujer tan pronto como a estado junto a ella en frente de un pastor y se ha casado, sin embargo otras razas lo hacen diferente, incluso hoy.  Es por eso que cada uno debe hallar lo que es permitido y lo que es prohibido —prohibido para él.  Es posible nunca romper una regla y aun así ser un bastardo.  Y viceversa.  Es sólo una cuestión de conveniencia.  Aquellos que son demasiado perezosos y cómodos para pensar por sí mismos y ser sus propios jueces obedecen las reglas.  Otros sienten las reglas en su interior; hay cosas prohibidas para ellos que un hombre honorable haría cualquier día en el año.  Cada persona debe pararse sobre sus propios pies.
Paris, Febrero 13, 2010

The Catcher in the Rye

Autor: J.D. Salinger

“Si de verdad quiere escuchar la historia, lo primero que querrá saber es dónde nací, cómo fue mi patética infancia, cómo mis padres estaban ocupados antes de tenerme, toda esa mierda estilo David Copperfield, que yo no quiero contar, para serle franco”.  
Así comienza una de las obras que junto con Huckleberry Finn y The Great Gatsby, son consideradas por varios intelectuales como las novelas perfectas, The Great American Novels.
The Catcher in the Rye (traducida al español como “El guardián entre el centeno”) narra la experiencia de un adolescente rebelde que es expulsado de un prestigioso colegio y debe afrontar a sus padres.  El joven, en el transcurso de tres días, gasta un dineral, contrata una prostituta con la que no se acuesta, es estafado por el proxeneta, y se emborracha en las calles después de sincerarse y hacer el ridículo con una amiga.  Todo esto en medio de una excelente descripción de lo que era New York en los cuarentas.
La narrativa en inglés es perfecta.  El vocabulario y las frases se repiten —como las de un adolescente—, y las líneas no duran más de dos renglones.  Con este estilo Sallinger no sólo innova en la literatura de la época sino que también logra devolvernos en el tiempo a nuestra adolescencia, donde todo era blanco o negro, donde estábamos tristes y a los diez minutos contentos, donde no entendíamos nada —ni nadie nos entendía tampoco— y nos sentíamos terriblemente solos.  Es imposible no amar al personaje quizás porque todos tuvimos un poco de él cuando crecimos:
Lo que pasa es que, la mayoría del tiempo, cuando uno está muy cerca de hacerlo con una chica —una chica que no es una prostituta o algo así, quiero decir— ella te dice todo el tiempo que pares.  El problema conmigo es que yo paro.  La mayoría de los otros jóvenes, no.  Yo no puedo evitarlo.  Uno nunca puede saber si ellas de verdad quieren que te detengas, o si sólo están muertas del miedo, o si sólo te dicen que pares para que, si tu sigues, ellas puedan echarte la culpa.  En todo caso, yo paro.  El problema es que de verdad me dan lástima.  Lo que quiero decir es que la mayoría de las chicas son demasiado tontas.  Después de que has estado con ellas por un tiempo, tu puedes verlas perder la cabeza.  Si tu ves una chica bien apasionada, verás que no tiene cerebro.  No sé.  Ellas me dicen que pare y yo paro.  Casi siempre deseo no haberlo hecho después de haberlas dejado en su casa, pero igual sigo parando.
La novela también tiene toda una leyenda a su alrededor.  En 1960 un profesor fue despedido por asignar la novela como tarea.  Según Wikipedia fue la novela más censurada en las escuelas americanas entre 1961 y 1982, todo debido a su contenido que incluye varios “crap”, “fuck”, “goddamn”, ejemplos de tabaquismo, alcoholismo y sexualidad por parte del personaje.  La gota que talvez rebosó la copa fue la relación de la novela con autores de varios crímenes: con Mark David Chapman (quien asesinó a John Lennon), con John Hinckley Jr (quien intentó asesinar a Ronald Reagan), y con Robert John Bardo (quien asesinó a la actriz Rebeca Schaeffer) entre otros.  Aun así la obra sigue nutriendo a las editoriales.
J.D. Salinger, murió hace poco menos de dos semanas, y fue unos de los escritores más privados de esta época.  La última línea de El guardián entre el centeno dice: No le digas nada a nadie; si lo haces, vas a empezar a extrañarlos. Con esta frase talvez explicó de antemano el porqué de su aislamiento.

Paris, febrero 6, 2010

Housekeeping

Autor: Marilynne Robinson
Porque una vez solos, es imposible creer que pudimos haber estado de una manera diferente.  La soledad es un descubrimiento absoluto.
Housekeeping o “el mantenimiento de la casa” como sería su traducción al español —no sé si de hecho esta novela ha sido traducida— ganó en 1980 el premio Pen/Hemingway y fue nominada el mismo año al premio Pulitzer.  Robinson cuenta la historia de dos hermanas  adolescentes que viven en Fingerbone, un pueblo rural y frío, satélite de un lago en Idaho, Estados Unidos.  La escritora describe en sus páginas como el abuelo y la madre son tragadas por las aguas, como la abuela —quien las cuida— también fenece, y la final experiencia de las niñas al quedar a cargo de una tía excéntrica casi fantasmal.  Y fantasmal es la palabra clave de esta obra.  La autora americana logra con grandes detalles y hermosa prosa llegar a darle a todo un aura de inexistencia e irrelevancia.  Ruthie, una de las hermanas —y quien narra la trama—, se describe a sí misma como alguien que nunca supo distinguir si pensaba o soñaba, “igual, tú no puedes ayudar, ¡todo lo que haces es quedarte parada como una zombie estúpida!"  le dice la hermana; ella admite que había mucha verdad en sus palabras. 
El termino housekeeping  se usa entonces para la acción de mantener no sólo el hogar sino también lo que tenemos dentro del cuerpo —como si éste fuese otra construcción—.  Puesto que los personajes son personas confundidas y paralizadas por la confusión del mundo, la nada y la falta de acción se vuelven la clave de la novela. 
Y debajo está siempre el pasado acumulado, el que se desvanece, pero no se desvanece, el que perece, pero se queda.
Es muy difícil poder narrar lo estafermo y describir ese estado sin aburrir al lector.  Eso es lo más sobresaliente de la novela: entre más quietos se quedan sus personajes, más nos provoca seguir observándolos.
New York, Enero 31, 2010

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