La colmena



 Autor: Camilo José Cela 
—¿Suerte? ¡Ahí está el error!  La suerte no existe, amigo mío, la suerte es como las mujeres, que se entrega a quienes la persiguen y no a quien las ve pasar por la calle sin decirles ni una palabra.
 El premio Nobel español comenzó su novela en 1945 y la publicó, pese a la censura, en 1950.  La novela, como muchas grandes obras, fue rechazada numerosas veces, aunque vale la pena aclarar que esto se debió al ambiente político que se vivía en la época —la novela le ocasionó al Nobel, la expulsión de la Asociación de Prensa de Madrid—.
La Colmena es un grupo de historias de la Madrid que al autor le tocó vivir a finales de los años treinta y comienzo de los cuarenta, cuando el franquismo comenzaba a tomar fuerza.  La novela tiene seis capítulos y un epílogo narrados de forma simple, cotidiana, saltando de personaje en personaje contando su problemática y describiendo lacónicamente pero con certeza sus pensamientos. 
La novela se lee rápido y sus personajes son inmortales.  En La Colmena, se encuentra doña Rosa, mujer rica, déspota e ignorante, propietaria de un café que es escenario casi principal de la novela; Elvira, solterona y nostálgica empedernida que piensa demasiado qué hacer con sus últimos cartuchos; Martín, poeta pobre, tímido y andariego que lucha, en medio de su inocencia, por sobrevivir; Victoria, mujer de buen corazón que se prostituye para ayudar a su novio tísico; etc.
La novela es importante literaria e históricamente.  En el campo literario, Camilo José Cela nos muestra un collage de historias que en su conjunto hacen una realidad.  La profundidad de los pensamientos no es grande, pero las circunstancias muestran todos los posibles ángulos —eso es saber escribir: no describir, sino mostrar—.
Históricamente, la novela nos mete dentro del miedo.  Como en La Peste de Camus, el escritor español hace entrar al lector en un ambiente estático donde la gente está paralizada por la crisis, donde todo el mundo cuida lo que dice para no dar oportunidad.  Los homosexuales son perseguidos y la pobreza y la necesidad son reinas. 
Son muy pocos sus años para que el dolor haya marcado aun el navajazo del cinismo —o de la resignación— en su cara, y su cara tiene una bella e ingenua expresión estúpida, una expresión de no entender nada de lo que pasa.  Todo lo que pasa es un milagro para el gitanito, que nació de milagro, que come de milagro, que vive de milagro y que tiene fuerzas para cantar de puro milagro. (…) Hay verdades que se sienten dentro del cuerpo, como el hambre o las ganas de orinar.
 Y sin embargo la gente se ama y se busca, se ayudan y se consuelan los unos a los otros.  El autor cuenta todo esto al mismo tiempo que ilustra la realidad del pensamiento de la época:  algunos españoles veían las derrotas de Hitler como algo negativo sentimientos como estos no fueron exclusivos de España sino que se dieron también en Francia, incluso cuando ésta estaba siendo invadidaLa colmena es entonces un nombre apropiado, es el retrato pequeño de un barrio, de un café, de un bar, que extrapolado, nos muestra una foto de un tiempo que afortunadamente ya pasó, pero que debe recordarse para que no se repita.
Paris, noviembre 30, 2010

José Antonio Velasco

1 comentario:

CHL dijo...

Muy buena reseña... un libro increible

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