Motivación, la sorprendente verdad sobre lo que nos motiva

Autor: Daniel H. Pink
La más grande libertad para un grupo creativo es la libertad de experimentar con ideas nuevas.  Algunos escépticos insisten que la innovación es costosa.  A largo plazo es barata.  La mediocridad es cara —y la autonomía puede ser la solución.
El libro Drive fue publicado en el 2009 con la intención de explicar a sus lectores un poco de la historia de la motivación y los nuevos descubrimientos científicos hechos al respecto.  El tema llama la atención de inmediato pues tanto padres, como profesionales y gerentes, invierten horas tratando de descifrar qué cosas pueden hacer para motivarse ellos mismos, sus hijos, o las personas que dirigen.
El libro tiene como base dos conceptos: la motivación extrínseca y la motivación intrínseca.  Para dar una muestra de lo que la segunda puede hacer en comparación a la primera, el autor comienza su libro con un ejemplo de la vida real que ilustra la fuerza de las dos teorías: Wikipedia vs. Encarta.  Dos proyectos similares pero manejados de manera diferente: el primero, sin dinero y sin pagar a nadie; el segundo, con el respaldo económico —inmenso— de Microsoft.  Ningún economista hubiera podido predecir hace 10 años que Encarta naufragaría ante la bastedad de la famosa enciclopedia gratuita.  La pregunta que el autor hace entonces es:  ¿Cómo fue esto posible?  ¿Qué es lo que hace que la gente, sin ganar un peso, ayude a construir cosas más grandes que ellos mismos?
Haciendo entonces la analogía con sistemas operativos, Pink nos enseña un poco sobre la historia de la motivación.  El autor denomina como Motivación 1.0, la motivación de la supervivencia y las necesidades biológicas (la misma motivación que mueve a los animales: uno caza para comer, y camina porque hace frío).  Después viene Motivación 2.0 que es el sistema mejor conocido como “la zanahoria y el garrote”.  Este tipo de motivación es el más común de todos y es el que se ve en la gran mayoría de ambientes laborales: si trabajas bien, te doy un bono, sino, pues te echo.  Si usted, querido lector, ha estado aburrido en algún trabajo que es bien remunerado —incluso mal remunerado—, usted entenderá entonces que el sistema no funciona a la perfección.  A gran cantidad de empleados les tiene sin cuidado lo que pase en la empresa siempre y cuando tengan trabajo.  A gran cantidad de estudiantes les tiene sin cuidado lo que aprenden con tal que pasen el año y no sufran castigos.  El ejemplo de los estudiantes es el mejor pues muestra aquello que los impulsa a hacer trampa —fácilmente puede hacerse analogía a la crisis mundial cuando las agresivas metas de crecimiento en bancos y otras instituciones financieras llevaron al fraude y colapso del sistema financiero—.  Poniéndonos entonces en los zapatos de estas posiciones, ¿qué haría entonces que nosotros actuásemos de la mejor manera y bajo nuestra propia voluntad?
Estoy seguro que muchos lectores escucharon de sus padres la famosísima consigna: “uno en la vida tiene que hacer lo que le guste”.  Claro, la frase era casi lógica en teoría, pero difícil en la práctica.  Afortunadamente Pink piensa que hay varias maneras para solucionar la encrucijada y argumenta que la motivación intrínseca —hacer lo que se quiere— puede cultivarse. 
La teoría dada sobre la motivación tiene tres partes: la autonomía, la maestría, y el propósito.  En el capítulo sobre Autonomía, el autor explica como varias compañías han comenzado a hacer experimentos en este campo.  Algunas dejan que sus empleados trabajen desde sus casas y a los horarios que quieran siempre y cuando obtengan resultados.  Yendo más lejos, el autor pone como ejemplo Google, cuyos grandes productos (Gmail, Google Talk, Google Translate) fueron ideas nacidas de programas de tiempo libre —a los empleados les decían que podían utilizar el 20% de su tiempo para trabajar en el proyecto que ellos quisieran—.  El autor espera que esto se vea con más frecuencia en las industrias.
La maestría es, sin duda, uno de los capítulos más interesantes del libro.  El capítulo explica y aclara la relación entre la maestría, el trabajo, y el flujo.  Pink explica que es el flujo —el sentimiento de que avanzamos—, lo que nos hace felices.  Luego va más allá:
Lo más importante en el flujo, es la relación entre lo que la persona tiene que hacer y lo que tiene que hacer perfectamente.  El reto no puede ser ni muy fácil, ni muy difícil.  Tiene que estar uno o dos niveles más allá de sus capacidades, lo cual estirará las capacidades físicas y mentales del individuo haciendo que el esfuerzo mismo sea una experiencia deliciosa.
El autor aclara que el flujo no garantizará la maestría y pone entonces tres reglas: uno, la maestría es una forma de pensar.  Hay una gran diferencia entre las personas que piensan que la inteligencia es un ente —algo dado, que se tiene o no—, y aquellas que piensan que es un músculo.  Las primeras nunca se esforzarán por ejercitar su cerebro.  Dentro de esta manera de pensar está también incluida la forma en que nos ponemos metas: una meta normal es sacar una buena nota en la clase de francés, otra es la de aprender francés.  Sólo una de estas metas llevará a la maestría.  La segunda regla de la maestría es que ésta sólo se obtiene con dolor y sacrificios.  Si fuera fácil, entonces todo el mundo sería un maestro en todo —o al menos en cualquier cosa—.  El autor cita al psicólogo Anders Ericsson quien ha hecho grandes estudios y descubrimientos en el campo de la maestría: Muchas características que alguna vez se pensaron innatas en los maestros, son actualmente el resultado de una práctica intensa de un tiempo mínimo de 10 años.  Pink añade entonces: al final, la maestría requiere trabajar, trabajar y trabajar y mostrar pequeñas mejoras quizás con momentos de flujo que ayudan, y seguir trabajando y trabajando y trabajando sobre esas mejoras.  Va a ser severo y exhaustivo, pero ese no es el problema, es la solución.  La última regla es que la maestría nunca se alcanza.  Uno puede estar cerca, casi tocarla, pero ya siendo uno de los mejores usted se dará cuenta que aun queda mucho por hacer.  Los mejores artistas y científicos siempre lo han comprendido.
La última parte de la teoría sobre la motivación es el propósito.  Aquello que hace cada individuo sacrificar sus momentos libres para dar, gratis, a los demás, algo que haga de este mundo un mejor lugar para vivir.
El autor termina su libro obsequiando recomendaciones para todos sus lectores (trabajadores, padres, y gerentes).  La eficacia de estas recomendaciones serán juzgadas por todos ellos.
Motivación no es un libro de autosuperación, es un libro educativo.  Aquél que entre en sus páginas verá grandes ejemplos y aprenderá montones sobre esta área que nos concierne a todos. 
Paris, noviembre 27, 2010

José Antonio Velasco

PS: haz click aquí para ver el video de la organización RSA que ilustra en diez minutos otras facetas del libro.  Desafortunadamente el video está en inglés.

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