Lolita

Autor: Vladimir Nabokov
Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas.  Pecado mío, alma mía.  Lo-li-ta: la punta de lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes.  Lo-li-ta.
La calidad de una obra puede medirse —dentro de las mil maneras en que puede medirse— en la dificultad que ésta dé para hacer su análisis.  Lolita es una obra exquisita y compleja: Nobokov somete al lector a incomodas reflexiones éticas en medio de un fondo inmoral, de suspenso, romántico, psicológico, inteligente, y elegante. 
Lolita, como muchos otros libros, forma parte de nuestra cultura colectiva.  Si uno pregunta en la calle de qué se trata el libro, muchos contestarán que «es la historia de una joven que seduce a un hombre mayor».  Es entonces normal hablar de una "Lolita" para referirse a una adolescente a quien le gustan los adultos.
Pero el libro es mucho más que eso.  Empezaremos por decir que, literariamente, la obra es exquisita.  Si el texto es leído en inglés —idioma en que fue escrito—, el lector se encontrará con un artesano de la palabra, un autor que debió haber medido y pesado cada frase, y cuyo producto, la densidad y estructura de cada párrafo confunde la elegancia, ironía, e inteligencia del personaje principal (Monsieur Humbert), con la del autor.  Sólo por esto, de la misma manera como alguien puede ver una foto o un cuadro bello que ilustra una situación horrenda, el libro merece ser leído.
En cuanto a la historia, Lolita es la mezcla de una adolescente sexualmente curiosa y la de un pedófilo.  La joven no es la primera experiencia del hombre con una ninfa, como él las llama —mujeres entre los 9 y los 14 años—.  Humbert es un cazador calculador, un vicioso  que reconoce su gusto como una enfermedad (su vicio son las niñas).  Con tristeza y con la resignación de una pasión que no puede controlar, una fuerza más poderosa que él, el hombre acecha sus víctimas.  Él reconoce su impotencia ante su placer, pero al mismo tiempo no pide excusas; muestra incluso arrogancia al lado de sus semejantes.
Puesto que el tema es controversial y la narrativa, maestral, Nobokov tendrá a su lector amarrado a su libro.  Éste está dividido en dos partes.  La primera cuenta cómo Humbert conoce a Lolita (Dolores), se casa con su madre —ésta le amenaza con echarlo de la casa si no lo hace, lo que significaría la pérdida irreparable de Lolita para Humbert—, la muerte de la madre, y finalmente la conquista de Lolita (aquí el conquistador es Lolita, no Humbert).  La segunda es el desarrollo de la relación entre los dos personajes y el trágico-cómico desenlace.
La ironía es reina durante toda la obra y el escritor nos reta a odiar un personaje que es, hay que aceptarlo, encantador.  Lionel Trilling, un crítico literario de la época y que gustó bastante de la novela dijo: “no encontramos en shock cuando nos damos cuenta que mientras vamos leyendo la novela, vamos virtualmente condenando la violación que ésta presenta (…) hemos permitido que nuestras fantasías acepten lo que nosotros sabemos que es intolerable”.  Otros críticos excusan completamente a Humbert.  Robert Davies escribe que el libro narra “no la corrupción de un niño inocente por un adulto sagaz, sino la explotación de un adulto débil por un niño corrupto”.
La obra vio la luz en Paris en 1955 y fue un éxito instantáneo.  Lolita es considerada por The modern library como una de las 100 mejores novelas escritas en la lengua inglesa.  Si la novela es amoral o no, la decisión recae sobre aquél que cae prisionero de sus páginas.
Paris, noviembre 21, 2010

José Antonio Velasco

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