Far Tortuga

Autor: Peter Matthiessen
¡Entra en el bote, Venom!  ¿De qué tienes miedo?  ¡Si pierdes tu vida, igual no perdiste nada!
El autor americano Peter Matthiessen escribió su novela Far Tortuga en 1975.  La obra narra la historia de nueve hombres que se embarcan en un navío de mala muerte para pescar tortugas, que es como usualmente se ganan la vida.  La trama tiene lugar en algún año de la segunda mitad del siglo XX y los personajes, con excepción de dos, son todos de dudosa procedencia —presuntos ladrones, asesinos, o gente buscada por uno u otro motivo—.  Matthiessen no dice ni el año en que se desarrolla la historia, ni si son ciertos los cargos por los que cada hombre es famoso, pero la verdad es que en la mitad del mar y entre gente similar, toda esa información es deleznable.
La historia de la novela es mágica y agarradora.   Nueve hombres, en la mitad de un océano temperamental, tratan de ejercer un trabajo que se les escapa —ya sea porque no hay tortugas para pescar, porque ellos carecen de las habilidades para hacerlo, o porque simplemente la modernización y las nuevas leyes amenazan ese estilo de vida—.  Igual un hombre debe ganarse la vida y los hombres del barco —unos viejos y otros jóvenes— pelean contra esa triste, pero innegable realidad sabiendo, eso sí, que esa será la última vez que trabajen como tortugueros.
La jerarquía del barco es impactante, informativa y casi triste. El capitán, un hombre experimentado pero más terco que una mula, es quien sostiene dicho título.  El hombre está lejos de ser el ideal perfecto del líder —de él también se presumen varios vejámenes, incluyendo dejar tiradas personas en alta mar—, y sin embargo existe para con él, una fe ciega por parte de los navegantes.  La figura de cualquier capitán de barco es importante y poderosa: toda la tripulación sabe que su vida está en sus manos.  ¿Hay que navegar de noche, contra viento y marea y entre dos arrecifes?  Si el capitán lo ordena, sí.  ¿Por qué?  Porque el capitán es capitán y lleva muchos años navegando esas aguas.  Usted, querido lector, dirá que no, que el sentido común está primero, pero el mar es viejo y traicionero, y él que más sabe no es quien demuestra más lógica, sino quien lo ha sobrevivido por más tiempo y conoce sus caprichos.
La novela es para Matthiessen un experimento, y esto hace que sufra de ciertas “fallas” que aunque no arruinan la novela, sí aminoran el placer de leerla.  Quien lea esta novela en inglés se encontrará con un artista que escribe tratando de plasmar en las páginas el acento de sus personajes.  Eso, que Matthiessen hizo tan bien en Killing Mr. Watson, no le ayuda en esta obra.  El lenguaje es confuso y limitado por el inglés, el americano no logra captar el acento vernáculo de las islas que es una combinación de ingles, español, y francés.  El segundo aspecto —no se sabe si es una falla— es la estructura de la obra.  Matthiessen casi se priva de un narrador y utiliza los personajes para contarlo todo.  El problema es que no se sabe quien dice qué y todo parece mezclarse.  Esto, en su defensa, añade bastante al aspecto “físico” de la novela —el de estar en la mitad del mar—. 
Entonces soportando estas dos condiciones, el lector navega a través de la obra embrujado por su historia.  El final del libro es tan bueno, tan maestral, que uno no puede imaginar el libro hecho sin esos dos “defectos”.  Far Tortuga es una impresionante obra de arte.
Paris, septiembre 12, 2010

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ha sido una lectura evocadora, hipnótica, absorbente.

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