Candide y otros cuentos

Autor: Voltaire
Y bien, mi querido Pangloss, le dijo Candide, cuando estuvo usted colgado, disecado, molido, y remando en las calderas, pensó siempre que las cosas habían ido de la mejor manera posible? -Yo siempre he pensado de esa manera, respondió Pangloss, al fin y al cabo soy un filosofo: no me conviene contradecirme...
Voltaire escribió Candide, su sátira más famosa, en 1759.  Para esa época el francés contaba casi con sesenta años y sus peleas con el gobierno, los sistemas judiciales, y la iglesia ya estaban bien establecidas.  La obra fue inmediatamente vetada en ciertos círculos y no hizo más que exacerbar esas querellas.
Candide es la historia de un joven, más inocente que salado, que mantiene un optimismo acérrimo mientras sufre innumerables calamidades.  La obra está narrada en tercera persona, con capítulos bastante dinámicos y cortos.  En ellos, Voltaire postula una premisa simple, profunda, y actual: ¿pasan las cosas siempre de la mejor manera?  ¿Existe o no, un destino?
Decimos aquí que la pregunta es actual pues la palabra "destino" forma parte de nuestras conversaciones diarias y se puede casi asegurar que es inculcada tanto por la educación, como por los medios.
Los personajes de Candide atraviesan todo tipo de vejámenes: violaciones, torturas, saqueos, enfermedades, etc.  Pese a esto, ellos continúan haciéndose la misma cuestión y filosofando acerca de ella.  No es sino hasta el final que Candide llega a la respuesta, dándose cuenta que su vida no estaba escrita en ninguna parte, sino puesta en sus manos para con estas trabajarla.
Candide es una obra valiosa con diversos puntos de análisis sobre comportamientos que hoy en día, con una civilización supuestamente más educada que aquélla en la que vivió el francés, todavía pasan.  Voltaire, que murió diciendo que odiaba las supersticiones, quiso decirnos en sus páginas que la inocencia no es una virtud —nos demuestra que es lo contrario de la sabiduría—, y que debemos simple cuestionar la premisa romántica, mística, y misericordiosa del destino.

Otros cuentos
Ningún arte es conocido para esa gente.  Es una gran pregunta entre ellos, si ellos vienen de los micos, o los micos de ellos.
Las cartas de Amabed (refiriéndose a la cultura occidental de la época)
Al igual que Candide, Voltaire escribió sus cuentos en la última etapa de su vida.  En ellos el francés usó el humor y la sátira para expresar sus ideas, pensamientos, y alguna veces, incursionar en las preguntas que le trasnochaban. 
La colección sobre la que se hace esta reseña no los comprende todos, pero sí una buena muestra.  En ellos se lee y se siente una persona culta y al mismo tiempo modesta en su sabiduría.
Con El hombre de los 40 escudos, el francés se propuso inculcar dos cosas: una, dar un ejemplo de lo que podría ser un ciudadano ejemplar; y dos, mostrar e instruir al lector sobre las situaciones injustas —y en casos ridículas— de la vida social, económica, y jurídica de la época.  Voltaire nos muestra un personaje encantador, trabajador, inteligente, y sobre todo curioso.
"Pese al progreso del espíritu humano, leemos muy poco; y entre esos que quieren a veces instruir, la mayoría, leen muy mal...
Muchos buenos burgueses, algunas cabezas grandes, que se creen cabezas buenas, os dirán, con un aire de importancia, que los libros no sirven para nada.  Pero señores Velches, saben ustedes que no son gobernados más que por los libros? Saben ustedes que la ordenanza civil, el código militar, el Evangelio, son libros de los cuales ustedes dependen continuamente? Lean, ilumínense; no es sino por la lectura que uno fortifica su alma; la conversación la disipa, y el juego la encierra."
En Las cartas de Amabed, el francés se burla de la ridícula superioridad de la cual se ufana el Occidente (actitud aun actual que pronto nos costará bastante). En La historia de Jenni, el sabio, y el ateo —una de las mejores de la colección—, Voltaire pelea consigo mismo encarnando los diferentes personajes.  Al final el pensador se muestra creyente de un Dios universal, matemático, y vigilante.  Y sin embargo no se guarda ni sus criticas, ni sus dudas.  Termina casi que reconciliando a los ateos y detestando tanto a los fanáticos como a los supersticiosos. 
Otros cuentos como El toro blanco, La aventura de la memoria, El elogio histórico de la razón, y Las orejas del Conde de Chesterfield y el Capellán Goudman, están incluidos en la colección.
Voltaire fue uno de los hombres más importantes del siglo de las luces.  Un hombre grande que guardaba ciertas contradicciones o dudas, pero que en lugar de esconderlas, las mostraba pues le enorgullecían.  Al final de sus días Voltaire se deja sentir como un hombre cálido, conocedor del poder, de los hombres, y entendedor de la importancia de la pregunta, la tolerancia, y el deber de la educación.  Sin duda alguna, debe estar en los estantes de cualquier buena biblioteca.
Turquía, agosto 11, 2010

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