Thomas el impostor

 
Autor: Jean Cocteau
Guillaume admiraba la valentía de Clémence de Bormes, quien a su vez admiraba la suya.  La valentía de Guillaume era infantil, la de la princesa, inconciente
En 1923, el escritor francés Jean Cocteau publicó Thomas L’imposteur, obra fruto de sus experiencias durante la primera guerra mundial en la que trabajó para la cruz roja conduciendo ambulancias.
La trama de la novela gira alrededor de dos personajes —la princesa Madame de Bormes y Guillaume Thomas de Fontenoy— usando como escenario los campos ya destrozados por las batallas.  El francés describe los pueblos, los lugares donde yacían los heridos, los sucesos normales de una guerra.  Y es en esos sucesos normales donde Cocteau practica lo que dijo alguna vez de sí mismo: yo soy una mentira que siempre dice la verdad.
Por un lado, Guillaume Thomas, más por comodidad que por malicia, inventa ser sobrino de un militar de alto rango con el mismo apellido.  Esta mentira, la cual le da el título al libro, le abre puertas y lo lleva al lado de Madame de Bormes, una persona que quiere ser alguien sin si quiera saber qué es lo que quiere ser.  Esa farsa que comienza sin tener motivación, que genera más mentiras y más insensateces, se confunde con la guerra misma, acarreando resultados funestos para los dos personajes.
Max Jacob dijo de Cocteau que había comprendido su tiempo al mismo tiempo que lo creaba.  El lector se preguntará qué es lo que Cocteau, según Jacob, comprendió.  En su novela él nos responde que comprendió que no hay nada mágico en los sucesos de la vida —mucho menos en la guerra—, que los seres que conforman la historia son simples, a veces idiotas, y que esa es también parte de la materia prima de la existencia.  Con Thomas y Madame de Bormes nos muestra que el mundo está lleno de inocentes que hacen crueldades, de impostores, y de frívolos; al mismo tiempo está lleno de gente a la que sí le duele, de víctimas que sólo necesitan un poco de tiempo para volverse victimarias. 
El mayor alemán tenía una trinche y una linterna.  Uno no podía distinguir los heridos en la sombra.  Él escarbaba con su trincho.  Era su sistema de clasificación.  Los más vivos gritaban más fuerte.  Él entonces le daba la ficha al dentista.  Esos heridos se sacaban del barro y se dejaban en los corredores
En la novela está Roy que piensa que mató a su amigo por haberle iluminado la cara con una linterna en el momento justo en que una bala en la frente le mostraba la muerte.  Minutos después ya Guillaume trataba de alegrarle.  Están los enfermos, los heridos a los que un cura les abría las quijadas con un cuchillo para darles la ostia, aquellos a quienes Madame de Bormes, les parece una ilusión, alguien de otro mundo.
La obra de Cocteau toma como telón de fondo la guerra, ese escenario que él vivió.  Sin embargo leyendo la novela en tiempos de "paz" la sentimos actual.  Porque Cocteau también comprendió eso: que el hombre, por dentro, siempre está batallando, tratando de ser algo sin saber qué ni por qué.
Paris, junio 13, 2010

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