La carretera

Autor: Cormak McCarthy
El hombre lo miró.  La vida real es muy mala?
Tú que piensas?
Pues, yo pienso que aun estamos aquí.  Muchas cosas malas han pasado, pero aun estamos aquí.
Sí.
Tú no piensas que eso es muy bueno.
Está bien.
Cormak McCarthy publicó The Road en el 2006 y ganó el premio Pulitzer y el premio James Tai Black Memorial.  La obra, simplemente, rompe el corazón.  La idea es invencible: un hombre que tose sangre, camina con su hijo por un mundo apocalíptico —un mundo donde la gente prefiere suicidarse que vivir en él— buscando comida, huyendo del frío, y protegiéndose de hombres desesperados que buscan lo mismo y están dispuestos, literalmente, a matar y comer del muerto.
La novela se lee en un santiamén, es narrada en tercera persona y las palabras usadas son, igual al mundo que describen, lacónicas.  El autor americano mantiene al lector amarrado al libro.  Uno no sólo quiere saber que va a pasar con el padre y el hijo, sino también que pasó con el mundo, qué hizo que las cenizas ahora lo cubran todo, que no haya pájaros, que los árboles sólo sean cadáveres negros y muertos que recuerdan el daño.
McCarthy diestramente pone al lector en ese mundo desolado y le impone la obligación de la moral, la lucha por la última luz humana en un mundo de caníbales.  Frente a una realidad que quiere acabar con ellos, el padre se ve obligado a mostrar al niño, la casi extinta virtud de la bondad.
Pero no lo haríamos.
No, no lo haríamos.
No importa qué.
No, no importa qué.
Porque nosotros somos los buenos.
Sí.
Y nosotros cargamos la antorcha.
Y nosotros cargamos la antorcha.
Ok.
En alguna parte se dijo que The Road puede ser una de las novelas ecológicas más importantes de este siglo.  Hay que decir que el autor no hace referencia explicita a este punto, ni apologías ecológicas en ningún momento de la historia.  Pero el mundo que nos trae, el mundo en el que nos mete es tan impactante, tan crudo, y duele tanto que es imposible no sentir ese muerto dentro de uno.  El padre, como si fuese su culpa, se cuida de nunca describirle al hijo el mundo en el que él vivió, un mundo hermoso que el niño nunca verá.  Definitivamente, un libro que hay que leer.
Paris, Junio 28, 2010

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