El maestro y Margarita

Autor: Mikhaïl Bulgakov

Nada puede preparar al lector para lo que vivirá en las páginas de este libro.  Definitivamente, uno que hay que leer.  Primer capítulo: dos hombres discuten al lado de un estanque la existencia de Jesucristo.  Un forastero se acerca y les asegura que Él sí existió pues él mismo vio cuando murió.  Los dos hombres miran al extranjero —claro—, como a un demente.  El extraño hombre les muestra otro hombre a lo lejos en una túnica.  Segundo capítulo: El hombre de la túnica era Poncio Pilatos, y los dos hombres prácticamente viven la charla del procurador de Jerusalén con Jesucristo.  Tercer capítulo: el extranjero pronostica la muerte por decapitación de uno de los interlocutores.  Efectivamente, el hombre minutos más tarde, pierde la cabeza en las condiciones descritas por el foráneo.  El foráneo, valga la pena —o talvez sobra— decirlo, es Satanás.  Si usted, querido lector, estaba buscando un libro que lo deje boquiabierto y no lo suelte, lo ha encontrado.
La prosa de Bulgakov es maestral.  La obra —fuertemente influenciada por el Faustus de Goethe— fue trabajada por cerca de doce años y fue terminada no por la voluntad de su autor, sino por su muerte.  Su esposa, con quien había trabajado en ella durante todos esos años, la terminó por él.  Y el trabajo se le nota.  Es una obra que pese a un gran despliegue de imaginación, consigue ser satírica, tierna, convincente, y más que nada —y quizás lo más interesante de la novela— intensamente personal.
Con el personaje del maestro, Bulgakov nos cuenta sus propios retos literarios, cuenta como quemó su primera versión de ésta novela, la manera en que los editores lo rechazaron, y como lo consumió su propia obra.  La novela tiene un final feliz que el ruso no alcanzó a disfrutar.  Él nunca supo que su obra sería considerada una de las mejores novelas del siglo pasado.
Con el pasar de las páginas el interés del comienzo del libro no decae.  El ruso continúa presentando a los amigos de Satanás: un gato que habla y un hombre con un colmillo gigante; narra una presentación teatral del diablo donde éste anuncia que va a mostrar los secretos de la magia negra y termina exponiendo al público y a la ciudad las peores debilidades humanas; convierte a dos mujeres en brujas que se pasean desnudas —¡y felices!— en sus escobas bajo el cielo de Moscú.  Intercalado con la historia del diablo, del Maestro y Margarita, Bulgagov nos cuenta su versión de las últimas horas de Jesucristo y lo que siguió a Poncio Pilatos —ésta es la obra del Maestro—.  Las dos historias son altamente logradas y terminamos sintiendo simpatía por ambos, el Diablo y el procurador de Jerusalén.
Como ya se dijo, el final del libro es un final feliz.  Nos queda en la cabeza la pregunta del por qué el diablo actuó de tan buena manera.  Al final una conversación entre él y el apóstol Mateo nos deja saber el pensamiento del autor:
El tono en el que tu hablas parece decir que rechazas las sombras tanto como el mal.  Ten la bondad de reflexionar sobre las siguientes cuestiones: ¿para qué serviría tu bien, si el mal no existiese? Y ¿a qué se parecería la tierra si borráramos de ella las sombras?  ¿Es que las sombras no son productos de los objetos y los hombres?
Junio 23, 2010

1 comentario:

Anónimo dijo...

esta muy feo

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