Poemas nuevos y coleccionados


Autor: Wistawa Szymborska

Quien escribe esta reseña está lejos de ser un experto en poesía.  A veces la entiende y a veces no; a veces las palabras entran por un oído y salen por el otro.  Pero la ignorancia no evita que se aprecien los versos de Szymborska.   Talvez es porque la obra de la Nobel polaca es así de grande, o agridulce, o quizás tan sutil como esos vientos que refrescan por las tardes.

Bien versados en las expansiones
Que se estrechan desde la tierra hasta las estrellas
Nos perdemos en el espacio
Entre el suelo y nuestro cráneo

Szymborska es una voz clara, inteligente, poco romántica, pero soñadora.  No es inocente —quizás lo que mejor se puede apreciar y lo que da más deleite— y sus versos están llenos de una ironía al mismo tiempo alegre y desilusionada.  La edición sobre la cual se hace esta reseña comienza presentando a la autora por medio del discurso que dio al ser galardonada con el premio Nobel.  Con semejante texto, es difícil no leer las páginas que siguen (leer discurso).  Szymborska se lee fácil, lo cual no quiere decir que carezca de profundidad.  Entre sus poemas más destacados están Clasificados, A mis amigos, Nada dos veces, Parábola, y En el río de Heráclito —la lista es larga—.  Nos tomamos el trabajo de traducir del inglés uno de los poemas que mejor reflejan la naturaleza de esta poeta:

En el río de Heráclito:

En el río de Heráclito
Un pez está ocupado pescando
Un pez mata a otro pez con un pez afilado
Un pez construye otro pez, un pez viven en otro pez
Un pez escapa de otro pez en una persecución

En el río de Heráclito
Un pez ama otro pez
Sus ojos, eso dicen, brillan como los peces del cielo
Yo nadaría a tu lado al mar que compartiríamos
O al mejor para nuestro banco

En el río de Heráclito
Un pez ha imaginado el pez de peces
Un pez se arrodilla ante el pez, un pez le canta al pez
Un pez ruega al pez para que le ayude con su vida de pez

En el río de Heráclito
Yo, el pez solitario, el pez apartado
(apartado por lo menos del pez árbol o el pez piedra),
escribo, en momentos solitarios, un pez u otro
cuyas escamas brillantes, tan efímeras,
pueden ser solamente el guiño avergonzado de la oscuridad

Gracias, Rick!

New York, Enero 23, 2010


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Las más populares