Novelas Ejemplares

Autor: Miguel de Cervantes Saavedra

Cervantes publicó sus Novelas ejemplares en 1613. En su prólogo, el maestro explica que sus narraciones no son ejemplares por la condición de ser las mejores, pero sí por dar ejemplos que cualquier lector puede seguir. No se equivocó Cervantes ni al llamarlas ejemplares ni al llamarlas novelas, pues aunque son cortas, su elaboración es detallada.
Desafortunadamente la edición que quien escribe esta reseña solo incluye cuatro de las doce narraciones originales: La gitanilla, El amante liberal, Rinconete y Cortadillo, y La española inglesa. La española inglesa —la mejor de las cuatro, en mi opinión— es el drama de una niña española robada y su futuro esposo —hijo de quienes la criaron—, que pasan por duras y maduras para estar juntos. La gitanilla es una historia de amor entre una gitana y un noble que renuncia a lujos y riquezas para estar con ella. El amante liberal es la historia de un hombre despreciado por una mujer por la que posteriormente hace mil sacrificios y a quien termina perdonando su desprecio. Rinconete y Cortadillo —sin duda una de las más famosas—, es la historia de dos ladrones de pueblo que refleja el bajo mundo de la época. Ésta última, al igual que el Quijote, son dos novelas eternas, queriendo decir por esto que cuentan hechos que siguen y seguirán pasando; personajes que existieron, existen, y existirán siempre porque contienen la esencia de lo humano.
Las narraciones son buenas, cortas, y amenas; obras a las que el tiempo ha dado más valor. Cuando fueron publicadas, únicamente entretenían y daban ejemplo; ahora también nos transportan al mundo en que Cervantes vivió, esas épocas de gitanas, barcos, duelos, y espadas, épocas conservadoras, fanáticas e intrincadas, pero que ahora parecen mágicas.
New York, Septiembre 30, 2009

Of mice and men


Autor: John Steinbeck

Of mice and men o De ratones y hombres —por la traducción en español— fue publicada en 1937 y es una de las obras más conocidas del Nóbel norteamericano. Es un libro corto —puede leerse en tres horas—, en el cual se cuenta la historia de dos amigos. Uno es tan grande como mentalmente incapacitado; el otro pequeño pero con un ingenio y un corazón capaz de cuidar de sí mismo y de su compañero.
De ratones y hombres es una historia sobre la soledad y el coraje. No se habla en el libro del coraje como la definición de afrontar lo desconocido o lo inesperado, sino de la capacidad del ser humano de ponerle la cara a lo que reconoce como inevitable: la muerte. Lennie —el hombre gigantesco y con problemas mentales—, y George —su protector— son trabajadores, que como en la mayoría de las obras del americano, trabajan por conseguir su propia tierra, su libertad. El progreso hacia el objetivo —ya bastante próximo— se ve truncado por una acción de Lennie, haciendo que George afronte su encrucijada.
Steinbeck mostró su maestría creando una historia lindísima, una obra de arte inmensa metida en 110 páginas; porque el infinito no necesita más.
New York, Septiembre 23, 2009

The girl with the dragon tattoo... y las malas traducciones.


Autor: Stieg Larsson
Traducción: Martín Lexell y Juan José Ortega Román

Este libro me fue dado por un amigo que es casi como mi hermano, y de no haber sido porque su dedicatoria en la primera página fue conmovedora, el texto hubiera parado en la basura después de las primeras páginas. Lo peor es que es difícil saber por qué. No sé sabe si el libro es malo en sí o lo es la traducción. 
Durante un poco más de seiscientas páginas quien escribe tuvo que imaginarse que las personas que vivían en la Europa nórdica y sufrían la enredadora trama del libro, eran españolas. En los diálogos abundaban el “tío”, “jilipollas”, “la pega”, “vale” y otro sin fin de expresiones ibéricas, que hicieron del texto una significante tortura. Que no se diga que el acento español no es delicioso, pero en la literatura la cosa es de otro calibre. Un latino cualquiera no podrá cuestionar en lo más mínimo el conocimiento del Danés de los traductores, pero en lo que respecta al español, al conocimiento de ese idioma —que es de todos y que se habla creativamente y sin sacrificar su calidad en varios países—, cabe decir que deja mucho que desear.  
Sí, las palabras “tío”, “jilipollas”, “pega”, “vale”, etc. son palabras y expresiones del idioma español, pero sólo pertenecen a la jerga habitual del Castellano de España —perdón la redundancia—, y sólo así deben usarse. ¿Se imaginan ustedes leyendo a Wilde, a Wolfe, y a Conrad hablando de “tío”? O para no ir más lejos ¿a Hemingway? ¡Gracias a dios, Cortazar dejó a un Poe neutro! No se escaparon de las garras de los traductores españoles el escritor israelí Amos Oz —uno de los autores más impresionantes de los últimos años— cuya traducción en inglés saca lágrimas de la emoción y en español produce arcadas. Como se sentirían los gringos si traduciendo a Faulkner un traductor puertorriqueño usase “la guagua”, o los colombianos usaran la expresión “mamado”, o un traductor venezolano usase el “arrecho”. Todos estos términos están en el diccionario de la real academia y no tiene nada de malo usarlos siempre y cuando se use en un ámbito apropiado. En fin. El autor está muerto y al parecer ni a la editorial ni a la familia le importa conservar intacto el arte del difunto. Lamentablemente, así, poco a poco, vamos disminuyendo la calidad de lo que nos llega, con estas licencias los que pierden son las futuras generaciones y solo por eso es la queja.
Respecto al texto, la historia atrapa, pero es mala. Es la trama de un periodista que, después de haber sido riguroso, por inexplicables motivos deja de serlo y queda atrapado en una trampa judicial. El tipo es suspendido de sus actividades periodísticas y contratado para solucionar un crimen que nadie ha podido resolver en mucho tiempo. El resultado es predecible y quien le ayuda es la joven del tatuaje del dragón. El libro agarra —lo cual debe respetarse—, pero es como una de esas películas de acción que se ven porque no hay nada más que ver.  Al final, el lector terminará entretenido, pero con la seria sospecha de haber perdido el tiempo.
New York, Septiembre 21, 2009

Sin novedad en el frente

Autor: Erich Maria Remarque

La portada de la versión que tengo de este texto dice que es el mejor libro de guerra jamás escrito. Puede decirse que semejante rótulo en cualquier libro es codicioso y quizá exagerado, pero Sin novedad en el frente o All quiet on the western front —para aquellos que quieran leerlo en inglés—, tiene bastantes honores para participar en el concurso.
El libro es narrado en primera persona por un joven que apenas cumplía los veinte años cuando ya peleaba en el bando alemán durante la primera guerra mundial. Un joven viejo, pues los sucesos que cuenta hielan la sangre y dan detalle —como en pocos otros textos— de los intestinos de una guerra. El hecho que la historia sea narrada desde el bando alemán hace el texto aun más fuerte. El joven soldado habla de la idiotez de sus superiores, de la frialdad en la batalla, de la estultez de los de afuera que, sin pelear, les hablan del patriotismo y del deber. Las palabras de Remarque revelan sin mayores adornos la simpleza absurda de la guerra —quizás esto es lo más estético de la novela: su lenguaje es tan simple y fuerte como los hechos que cuenta—. El autor nos narra la locura de las batallas y su llana e inapelable crueldad; nos describe un monstruo monocromático y gigantesco que acaba con todo y que lo único bueno que deja es la hermandad entre los que mueren o están en el proceso de morir. Una de las mejores partes del libro es una conversación del soldado con un enemigo francés al que acaba de asesinar. Hablando solo, el alemán le pide perdón y le hace promesas que no cumplirá porque su deber es seguir combatiendo y seguir matando, aun si su propio bando le ataca con el hambre y la mezquindad.
Definitivamente es un gran libro, uno de esos textos que se siguen leyendo y que continúan siendo tan actuales a pesar que fue ya casi hace un siglo que ocurrió lo narrado, un siglo desde hace que este tipo que estuvo en el infierno, volvió para contarlo.

¡Gracias, José, por la excelente recomendación!

Paris – Septiembre 7, 2009.

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