¿Quién soy yo para saber cual es el peso de sombra necesario para construir la claridad de un verso?
El portugués Dinis Machado publicó esta pequeña novela en 1977 y aunque fue un éxito en Portugal, me atrevo a decir que pocas personas que no sean vernáculas de este país conocen el libro. Pero una obra no tiene que ser mundialmente famosa para ser excelente. Machado construyó una leyenda encantadora con tonos tristes, alegres, trágicos y jocosos que hacen que menos de doscientas páginas se vayan en un santiamén. Narrativamente es una obra fuerte: su ritmo es rápido, pero ambicioso; lo abarca todo con las descripciones de los personajes.
Lo que dijo Molero fue construida usando dos investigadores de apellidos anglosajones que reconstruyen la vida de un joven poeta por medio del libro que escribió. Nunca se sabe cómo era Molero; se sabe de las cosas que le acontecieron, la gente que conoció y de cómo ciertos personajes y momentos críticos le marcaron.La historia es dividida en dos partes: la vida de Molero dentro de su barrio (probablemente el Barrio Alto de Lisboa, uno de los lugares bohemios más insignias de la capital portuguesa) y después, los devaneos del joven por el resto del mundo.
En cuanto a la parte del barrio, la obra es moderna: lo que en sus páginas se cuenta ha pasado, pasa, y seguirá pasando en todos los barrios bohemios del mundo. En ellas se habla de la nostalgia, de las familias que sobreviven, de la locura, las prostitutas, los boxeadores, los borrachos, los suicidas.
En cuanto a la recolección de los sucesos de Molero por el globo terráqueo, pasan tan rápido y son tan aleatorios que son más bien como un collage de experiencias que al final nos muestran la vida de un hombre que sigue las palpitaciones de las letras.
Cabe destacar dentro de este libro una analogía interesante: para guiarse, Machado, por medio de Molero, crea un mapa de estrellas —los personajes que marcaron e influenciaron al personaje principal—. El portugués cuestiona entonces si las estrellas que dice el vox populi nos guían por la vida, no son las del plano astral sino las que nos encontramos durante nuestro recorrido en nuestra familia, la calle, y el trabajo. Parece un aporte obvio, pero esa es la magia del arte: descubrir de una manera diferente lo que siempre estuvo ahí.
Lisboa, diciembre 29, 2009
1 comentarios:
Encantado de haberte encontrado navegando por éstos blogueros mundos, jejej… Me encanta comprobar que sigue habiendo gente inquieta, enhorabuena por tu labor. Te seguiré la pista desde mi Palabrafernalia…
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