Leaves of Grass

Autor: Walt Whitman
Walt Whitman, nació en Long Island y fue newyorkino de corazón. Registró la primera versión de Leaves of Grass en 1855 y siguió editándola prácticamente hasta su muerte —de hecho, la última edición se llama the deathbed edition «la edición del lecho de muerte». El texto comenzó con doce poemas y terminó casi con 400 convirtiéndose en una de las obras más importantes de la literatura americana.
Su estilo es fluido y casi puede leerse como prosa. En sus poemas, Whitman habla de la guerra, de las prostitutas, del esclavismo, de los gobiernos, y finamente del sexo de hombres y mujeres —lo que también le generó alguna fama de bi-sexual—. Hojas de hierba (por su traducción en español) tiene una prefacio maestral —mucho más que sus poemas—, donde habla de la función y la importancia del poeta, y de la definición del autor sobre el americano. La introducción es potente —es difícil no leerla dos veces— e inspiradora; Whitman no escribió lo que el americano era, sino lo que debía de ser.
No se puede hablar de Leaves of Grass sin hablar de su autor. Whitman es definitivamente una de las fuerzas que cambiaron e influyeron la historia de los Estados Unidos. En su tiempo, cuando en New York se trabajaba los siete días de la semana, donde los caballos se pudrían en las calles y la ciudad era un hormiguero que no paraba —esto no ha cambiado—, Whitman caminaba por sus calles apreciándolo todo. Le gustaba la guerra, la paz, el honor, el deshonor, los pobres, los ricos, la vida, la muerte, todo en cuanto podía relacionarse al ser humano. Y fue esto, esta característica tan escasa en ese tiempo, lo que le generó problemas y luego le dio la gloria. Porque Whitman fue siempre una brújula loca que a veces apuntaba al este, otras al oeste, pero siempre en dirección norte; apuntaba hacia la libertad, hacia la exploración del ser humano hasta sus últimas consecuencias. Para él no existía lo feo, lo único que detestó siempre fue la injusticia. Él pensaba —y la historia le dio la razón— que la fuerza de New York era su diversidad, esa mezcla de razas que hacía de su Mannahatta —esto no es un error, es el nombre original de Manhattan que significa tierra de muchas colinas— una ciudad que caminaba sin descanso hacia el progreso.
Finalmente, Whitman ha sido el más poeta de los poetas —si se me permite esta expresión—. Un hombre que, literalmente, como sus Leaves of Grass, se escribió a sí mismo. No fue sumiso, pacifico, callado, introvertido; fue un terremoto. La primera edición de su obra fue publicada por sí mismo y elogiada por Emerson —uno de los más grandes pensadores de los Estados Unidos en ese tiempo—; Whitman publicó su segunda edición con el elogio de éste sin pedirle permiso. Porque así era él. La prueba de un poeta es que su país lo absorba con tanto cariño como él lo ha hecho, escribió el autor en las últimas líneas de su prefacio y resumiendo lo que era su labor.
Para poder apreciar un poco de su obra, he traducido otras cuantas de sus líneas:
Yo soy Walt Whitman, un Cosmos, hijo del poderoso Manhattan/turbulento, carnal y sensual/ hambriento, sediento y procreador/no un sentimental—no mejor que ningún hombre o mujer ni separado de ellos/no más modesto que arrogante
Aquél que degrada a otro me degrada a mí/y lo que sea que es hecho o dicho a otros, es hecho o dicho a mí…
Yo hablo la clave primitiva—yo doy la señal de la democracia/¡Por Dios! Que yo no aceptaré menos que lo que los otros reciban en las mismas circunstancias.
Lo que sea que satisfaga al alma, es verdadero…
Un gran poema no es el fin para un hombre o para una mujer, es sólo el inicio
Yo soy el maestro de los atletas/aquél que por mí agranda su pecho más que yo, prueba la grandeza del mío/aquél debe honrar mi estilo y aprender a destruir a su maestro.
New York, Noviembre 15, 2009

1 comentario:

YTA dijo...

Me acuerdo de cuando leí Hojas de Grama, hace muchos años. Fue una brisa de cosmopolitismo, de grandeza, que enfrió mi niñez en el asfixiante pueblo donde vivía.

Gracias pro recordarmelo

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