El hombre duplicado


Autor: José Saramago

¿Qué pasaría si un día nos damos cuenta que no somos únicos en el mundo? Con esta premisa el nobel portugués desarrolla su trama. Tertuliano Máximo Afonso, profesor de historia, se sienta un día a ver una película sólo para darse cuenta que uno de los extras es idéntico a él. El autor no habla de una persona que se parece a otra; él especifica que tienen el mismo timbre de voz, las mismas cicatrices, los pelos de la cabeza y de las manos, y hasta la misma fecha de nacimiento. A partir de ahí los dos idénticos se conocen sólo para comenzar a autodestruirse.
Saramago es un monstruo de la literatura. Con el tiempo perfeccionó su estilo hasta prácticamente liberarse de los puntos y los párrafos —usa estas puntuaciones, pero con mesura y como si fueran a acabársele—. A un lector que nunca le ha leído le tomará dos páginas habituarse; una vez entrado en el libro le será muy difícil soltarlo.
El hombre duplicado es también una lección de escritura. El portugués, haciendo de narrador, explica dentro del libro las tácticas que usa para construir su trama. Este tipo de riesgos son comunes en la literatura y por lo general terminan dañando el libro; pero Saramago es un maestro y usa el recurso con tal pericia que termina embelleciendo la obra.
Este libro es un viaje existencial, un discurso sobre lo que significa la identidad, su relación con el pasado, con los otros, y de cierta manera, con dios. A cada página va generando preguntas que incomodan al lector. Saramago termina su libro con un final trágico y delicioso. No se va sin antes decirnos que nuestro valor como personas está directamente ligado a la manera como hemos afectado el mundo en que vivimos. Otra cuestión a pensar…
New York, Noviembre 22, 2009

1 comentario:

Valdemar Quijano dijo...

Saramago es un escritor profundo y filosófico como pocos; cada vez que uno lo lee, vuelve a tener fe en la humanidad.

Publicar un comentario

Las más populares