En busca del tiempo perdido: La prisionera

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Autor: Marcel Proust
En el sexto volumen de En busca del tiempo perdido, Proust continúa con su famosa forma narrativa: describiendo exactamente lo que lo rodea no sólo a través de sus ojos, sino de su pensamiento. Esta vez el francés se enfoca en Albertina, esa relación que es al mismo tiempo su cura y su enfermedad. Todo lo que ocurre es para ella, todos lo que los otros le mencionan hace eco en lo que piensa o teme. El libro es un poco más lento que el anterior —es decir, demasiado— y no mejora sino hasta el final, donde Proust, como pocos, nos hace revivir de una manera aterradora, las situaciones infernales y bochornosas que son los celos. El título —La prisionera— es adecuado no porque Albertina lo haya sido concediéndole una prolongada e ininterrumpida estadía en su casa; el francés —me imagino— lo tituló irónicamente pues que aunque era celoso enfermizo, no era tonto y sabía que el prisionero era él.
Como en todos sus libros, Proust asombra con su sinceridad —fue uno de los primeros escritores franceses en tocar la sexualidad tan abiertamente— y traduce a las palabras lo inefable de las emociones. Para la muestra, un botón:

Generalmente, el objeto del amor no es un cuerpo sino cuando se funden en él una emoción, el miedo de perderlo, la inseguridad de recuperarlo. Ahora bien, esta clase de ansiedad tiene una gran afinidad para los cuerpos. Les añade una cualidad que supera a la belleza misma, y ésta es una de las razones de que algunos hombres, indiferentes ante las mujeres más bellas, amen apasionadamente a algunas que nos parecen feas. A estos seres, a estos seres de fuga, su naturaleza, nuestra inquietud, les pone alas. E incluso cuando están con nosotros su mirada parece decirnos que van a echar a volar. La prueba de esta belleza, superior a la belleza que añaden las alas, es que muchas veces, para nosotros, un mismo ser es sucesivamente un ser sin alas y un ser alado.
New York, octubre 25, 2009.

1 comentario:

Anónimo dijo...

UN GLOG DEMASIADO POBRE, NADA INTERESANTE CREO QUE EL LO CREO YA SE FUE AL OTRO MUNDO PORQUE NO OCURRE NADA AQUI.

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