The Grapes of Wrath

Autor: John Steinbeck

Imagínese en 1920, en medio de un lugar que nunca fue muy fértil, pero que igual dio posada y alimento a su familia por generaciones. Esa tierra es suya, es lo único que conoce, es una más de sus extremidades o quizá su sangre. Y sin embargo, la tierra no dio más y ayudada por los bancos y otros poderosos propietarios le desterró. Ahora usted, su hambreada familia y un carro viejo pero agradecido, viajan a 30 millas por hora a un lugar tan lejano y con tantas promesas que parece de mentiras. La empresa es dura, larga, y el presupuesto es corto y medido. Usted es pobre, pero no miserable. Por lo menos no todavía. Y el tiempo pasa, las millas pasan, y su carro comienza a exigirle el dinero que usted no tiene. Su familia también, sobre todo sus abuelos que sienten que mientras se alejan son destazados de esa otra parte que tienen los humanos y se llama tierra, patria, hogar. Después de muchos días de trayecto, de encontrarse con miles que están en su misma situación, y con una familia mochada por la muerte, usted llega, llega sólo para encontrar más pobreza, pero esta vez no la pobreza de su tierra, sino la pobreza humana, la del ser humano que en medio de la riqueza se aprovecha de los otros y casi los esclaviza. Eso es lo que cuenta Steinbeck en Las uvas de la ira. Es una historia que él trabajó durante los años en los que cubrió periodísticamente las calamidades de los emigrantes.
The Grapes of Wrath es lectura obligatoria en el bachillerato de los Estados Unidos. Con ella ganó Steinbeck el premio Pulitzer y fue la obra cumbre que le hizo meritorio del premio Nobel. Es un relato terriblemente fuerte, la foto andante de ese carro y sus famélicos tripulantes abriéndose paso en medio de la Gran Depresión americana sólo para llegar a otro infierno. De esta reseña se podría deducir que es un libro depresivo, sin embargo pocas veces una historia inspira tanta esperanza. El americano nos cuenta lo malo y lo terrible del viaje, pero también la goliática naturaleza humana para darse la mano y vencer las dificultades. Es una obra inmensa, bella, de esas que deben ser propagadas en nuestras escuelas, pues siembran la fuerza que necesitaremos para enfrentar el futuro.
Gracias, Pepis, por semejante regalo...
Agosto 30, 2009 — New York

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