Lo que dijo Molero

Autor: Dinis Machado



¿Quién soy yo para saber cual es el peso de sombra necesario para construir la claridad de un verso?

El portugués Dinis Machado publicó esta pequeña novela en 1977 y aunque fue un éxito en Portugal, pocos son los ajenos a esta tierra que conocen el libro.  Pero una obra no tiene que ser mundialmente famosa para ser excelente.  Machado construyó una leyenda encantadora con tonos tristes, alegres, trágicos y jocosos que hacen que sus casi doscientas páginas se vayan en un santiamén.  Narrativamente es una obra fuerte: su ritmo es rápido, pero ambicioso; lo abarca todo con las descripciones de los personajes. 
Lo que dijo Molero fue construida usando dos investigadores de apellidos anglosajones que reconstruyen la vida de un joven poeta por medio del libro que escribió.  Nunca se sabe cómo era Molero; se sabe de las cosas que le acontecieron, la gente que conoció y de cómo ciertos personajes y momentos críticos le marcaron.
La historia es dividida en dos partes: la vida de Molero dentro de su barrio (probablemente el Barrio Alto de Lisboa, uno de los lugares bohemios más insignias de la capital portuguesa) y los devaneos del joven por el resto del mundo. 
La parte del barrio es moderna: lo que en sus páginas se cuenta ha pasado, pasa, y seguirá pasando en todos los barrios bohemios del mundo.  En ellas se habla de la nostalgia, de las familias que sobreviven, de la locura, las prostitutas, los boxeadores, los borrachos, los suicidas. 
En cuanto a la recolección de los sucesos de Molero por el globo terráqueo, pasan tan rápido y son tan aleatorios que son más bien como un collage de experiencias que al final muestra la vida de un hombre que sigue las palpitaciones de las letras.
Cabe destacar dentro de este libro una analogía interesante: para guiarse, Machado, por medio de Molero, crea un mapa de estrellas —los personajes que marcaron e influenciaron al personaje principal—.  El portugués cuestiona entonces si las estrellas que segun el vox populi nos guían por la vida, no son las del plano astral sino las que encontramos durante nuestro recorrido.  Un lector podrá decir que es un aporte obvio, pero esa es la magia del arte: descubrir de una manera diferente lo que siempre estuvo ahí.
Lisboa, diciembre 29, 2009


El Túnel

Autor: Ernesto Sábato


Otros días, en cambio, mi reacción era positiva y brutal: me echaba sobre ella, le agarraba los brazos como con tenazas, se los retorcía y le clavaba la mirada en sus ojos, tratando de forzarle garantías de amor, de verdadero amor


El túnel es quizás la novela más reconocida del escritor argentino.  Publicada por primera vez en 1948 llamó la atención de varios intelectuales de la época —entre ellos Camus, que la hizo traducir al francés—. 
La novela cuenta una historia de amor y celos que termina en asesinato.  El escritor la narra en primera persona usando la voz del criminal que después de de meditar sobre sus actos, cuenta los hechos y sus razones desde la cárcel.  Juan Pablo Castel, un pintor de decente éxito, se enamora perdidamente de una mujer que logra admirar en uno de sus cuadros una ventana minúscula que nadie ve pero que a él le apasiona; el artista encuentra en la atenta espectadora “la única persona en el mundo que le entiende”.  La mujer se vuelve el mundo para el artista, y él, como cualquier otro ser humano, se lanza a conquistarlo.  Al final Castel pierde las riendas de sus celos, y asesina al ser que ama. 
En el párrafo anterior de esta reseña no se dijo nada que Sábado no revelase en sus primeras páginas.  El escritor no quería que el lector resolviese un misterio, quería que se sumergiera junto a él en ese abismo que es la naturaleza humana.
¿Cómo termina una historia de amor en asesinato? La mujer, que en cierta forma corresponde los sentimientos del pintor, se convierte en obsesión.  El argentino relata con detalles como ella se transforma en el objeto que el artista anhela poseer.  Pero el pintor no se limita a una posesión corporal —la cual logra a través de chantajes—, él también quiere sus pensamientos, sus gestos y hasta su pasado.  Y es ahí donde ella se le escapa, es ahí donde el amor, que usualmente es una situación, se convierte en un problema, un problema que el artista tiene que solucionar de una manera en la que él no se sienta solo o ridículo. El punto de Sábato es éste precisamente: que el ser humano es solo y ridículo… por naturaleza.  ¡Un libro grande!
New York, diciembre 18, 2009


Los sueños

Autor: Fernando Quevedo


—¿Y cómo se llama —dije yo— la calle mayor del mundo, donde hemos de ir?
—Llámase —respondió— Hipocresía, calle que empieza con el mundo y se acabará con él; y no hay nadie casi no tenga, si no una casa, un cuarto o un aposento en ella.


De no ser por el humor del español, sus sueños hubieran sido pesadillas.  El infierno y los muertos son el tema recurrente.  Oníricamente Quevedo condena a hombres y mujeres de todas las profesiones asignándoles una buena diversidad de castigos en el infierno.  Crucifica especialmente a escritores, boticarios, legisladores, reyes, jueces, taberneros, sastres, etc.  En uno de sus sueños decide salvar a los pobres bajo una premisa simple: puesto que el infierno viene de lo material y los pobres no tienen nada, pues no hay evidencia para condenarles.  Esto no dura mucho pues en el sueño siguiente vuelve a condenarlos o por perezosos, o por inocentes, o por ensoñadores. 
Es un libro interesante desde el punto de vista histórico. Tiene algunas frases que harán sonreír al lector y una que otra meditación interesante sobre ideas preconcebidas de la época.  El texto devela, más que nada, las frustraciones y talvez los fracasos de la vida del español.  Cuando se termina de leer las diferentes historias que conforman su libro, queda la impresión de que todos arderemos y que talvez, sólo talvez por eso, el infierno no será tan malo.


New York, Diciembre 12, 2009




El país de la canela

Autor: William Ospina

Uno de los fornidos capitanes de Pizarro fue capaz de llevarse a cuestas el sol gigante cuando llegó la hora del saqueo, pero lo perdió después a los dados, en la borrachera que siguió al gran pillaje.  Y un dios que se pierde a los dados en una noche de borrachos es una cruel ironía.

Aquellos que gustaron de Ursúa (la primera novela de esta serie sobre la conquista, mirar reseña en agosto del 2009), se deleitarán aun más con ésta.  El país de la canela es una obra grande que narra la conversación de un veterano de la conquista con Pedro de Ursúa.  En esta charla se cuentan los detalles de una expedición absurda en busca de bosques de canela en medio de la selva que era Latinoamérica en esos tiempos.  Nuevamente Ospina se luce narrando y describiendo los detalles de la jungla, la ferocidad e inocencia de los indios, y la barbarie de los españoles. 
El libro es escrito a manera de dialogo en primera persona.  La poesía de Ospina se sigue notando, pero con mucha más prudencia que en el primer libro de la serie.  Durante la lectura, es imposible no recordar The Heart of Darkness de Conrad (el corazón de las tinieblas, por su traducción al español); tal y como lo hizo el polaco, el colombiano mete al lector en el viaje por el río y le obliga a devorar sus páginas.  Como en la literatura no hay vacas sagradas, quién escribe esta reseña se arriesga a decir que El país de la canela, como historia, no tiene nada que envidiarle a la célebre obra de Conrad. 

New York, Diciembre 5, 2009

The Animal Farm

Autor: George Orwell
The Animal Farm o Rebelión en la granja —por su traducción— fue publicado por primera vez en 1945.  No fue una época cualquiera: ése fue el año en el que se lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki.  La versión leída para esta reseña relaciona en su introducción estos dos hechos por el impacto que tendrán en el futuro de la humanidad.  Esto puede ser una exageración, pero bien pensado, hasta hoy, los dos hechos siguen influenciando la vida de los hombres.
Rebelión en la granja cuenta la historia de una sociedad de animales de granja que, cansada de los maltratos de sus amos —los humanos—, deciden rebelarse y desterrarlos para conseguir mejores condiciones de trabajo y de vivienda.  Al principio lo consiguen, pero viéndose libres de sus verdugos originales, con el tiempo y casi sin darse cuenta, terminan en manos de uno mas cruel, uno de ellos. 
Orwell nos cuenta la historia de las sociedades ignorantes que, como un ciclo, se destruyen una y otra vez.  Por medio de su cuento de hadas —así lo denominó no exento de sarcasmo— describe con increíble puntería y casi a la perfección, los elementos claves usados por los gobiernos totalitarios para manipular al pueblo, el orden en que estos son ejecutados, los tipos de personas necesarias para llevar a cabo un estado autoritario, y lo más triste de todo, los comportamientos humanos que dejan que todo esto ocurra.
The Animal Farm es una obra paralela al Principe de Maquiavelo.  La diferencia es inmensa y clave: mientras que El Principe de Maquiavelo fue dirigido a la realeza para someter a sus súbditos, The Animal Farm fue dirigida al pueblo para que no se dejase. 
El libro construye carácter y se lee con rabia —sobre todo si usted es Venezolano, Colombiano, Cubano, o algún tipo de latinoamericano en cuyo país los políticos se descararon—.  Orwell, con sus animales, nos insulta diciéndonos la verdad en la cara, con su granja nos trata como niños para ver si así podemos entender.  Es un libro importante, uno que vio la luz el mismo año en que el hombre arrasó con dos ciudades.  Talvez para eso lo escribió el inglés: para que esto no ocurriera nuevamente.

New York, Noviembre 26, 2009

El hombre duplicado


Autor: José Saramago

¿Qué pasaría si un día nos damos cuenta que no somos únicos en el mundo? Con esta premisa el nobel portugués desarrolla su trama. Tertuliano Máximo Afonso, profesor de historia, se sienta un día a ver una película sólo para darse cuenta que uno de los extras es idéntico a él. El autor no habla de una persona que se parece a otra; él especifica que tienen el mismo timbre de voz, las mismas cicatrices, los pelos de la cabeza y de las manos, y hasta la misma fecha de nacimiento. A partir de ahí los dos idénticos se conocen sólo para comenzar a autodestruirse.
Saramago es un monstruo de la literatura. Con el tiempo perfeccionó su estilo hasta prácticamente liberarse de los puntos y los párrafos —usa estas puntuaciones, pero con mesura y como si fueran a acabársele—. A un lector que nunca le ha leído le tomará dos páginas habituarse; una vez entrado en el libro le será muy difícil soltarlo.
El hombre duplicado es también una lección de escritura. El portugués, haciendo de narrador, explica dentro del libro las tácticas que usa para construir su trama. Este tipo de riesgos son comunes en la literatura y por lo general terminan dañando el libro; pero Saramago es un maestro y usa el recurso con tal pericia que termina embelleciendo la obra.
Este libro es un viaje existencial, un discurso sobre lo que significa la identidad, su relación con el pasado, con los otros, y de cierta manera, con dios. A cada página va generando preguntas que incomodan al lector. Saramago termina su libro con un final trágico y delicioso. No se va sin antes decirnos que nuestro valor como personas está directamente ligado a la manera como hemos afectado el mundo en que vivimos. Otra cuestión a pensar…
New York, Noviembre 22, 2009

Leaves of Grass

Autor: Walt Whitman
Walt Whitman, nació en Long Island y fue newyorkino de corazón. Registró la primera versión de Leaves of Grass en 1855 y siguió editándola prácticamente hasta su muerte —de hecho, la última edición se llama the deathbed edition «la edición del lecho de muerte». El texto comenzó con doce poemas y terminó casi con 400 convirtiéndose en una de las obras más importantes de la literatura americana.
Su estilo es fluido y casi puede leerse como prosa. En sus poemas, Whitman habla de la guerra, de las prostitutas, del esclavismo, de los gobiernos, y finamente del sexo de hombres y mujeres —lo que también le generó alguna fama de bi-sexual—. Hojas de hierba (por su traducción en español) tiene una prefacio maestral —mucho más que sus poemas—, donde habla de la función y la importancia del poeta, y de la definición del autor sobre el americano. La introducción es potente —es difícil no leerla dos veces— e inspiradora; Whitman no escribió lo que el americano era, sino lo que debía de ser.
No se puede hablar de Leaves of Grass sin hablar de su autor. Whitman es definitivamente una de las fuerzas que cambiaron e influyeron la historia de los Estados Unidos. En su tiempo, cuando en New York se trabajaba los siete días de la semana, donde los caballos se pudrían en las calles y la ciudad era un hormiguero que no paraba —esto no ha cambiado—, Whitman caminaba por sus calles apreciándolo todo. Le gustaba la guerra, la paz, el honor, el deshonor, los pobres, los ricos, la vida, la muerte, todo en cuanto podía relacionarse al ser humano. Y fue esto, esta característica tan escasa en ese tiempo, lo que le generó problemas y luego le dio la gloria. Porque Whitman fue siempre una brújula loca que a veces apuntaba al este, otras al oeste, pero siempre en dirección norte; apuntaba hacia la libertad, hacia la exploración del ser humano hasta sus últimas consecuencias. Para él no existía lo feo, lo único que detestó siempre fue la injusticia. Él pensaba —y la historia le dio la razón— que la fuerza de New York era su diversidad, esa mezcla de razas que hacía de su Mannahatta —esto no es un error, es el nombre original de Manhattan que significa tierra de muchas colinas— una ciudad que caminaba sin descanso hacia el progreso.
Finalmente, Whitman ha sido el más poeta de los poetas —si se me permite esta expresión—. Un hombre que, literalmente, como sus Leaves of Grass, se escribió a sí mismo. No fue sumiso, pacifico, callado, introvertido; fue un terremoto. La primera edición de su obra fue publicada por sí mismo y elogiada por Emerson —uno de los más grandes pensadores de los Estados Unidos en ese tiempo—; Whitman publicó su segunda edición con el elogio de éste sin pedirle permiso. Porque así era él. La prueba de un poeta es que su país lo absorba con tanto cariño como él lo ha hecho, escribió el autor en las últimas líneas de su prefacio y resumiendo lo que era su labor.
Para poder apreciar un poco de su obra, he traducido otras cuantas de sus líneas:
Yo soy Walt Whitman, un Cosmos, hijo del poderoso Manhattan/turbulento, carnal y sensual/ hambriento, sediento y procreador/no un sentimental—no mejor que ningún hombre o mujer ni separado de ellos/no más modesto que arrogante
Aquél que degrada a otro me degrada a mí/y lo que sea que es hecho o dicho a otros, es hecho o dicho a mí…
Yo hablo la clave primitiva—yo doy la señal de la democracia/¡Por Dios! Que yo no aceptaré menos que lo que los otros reciban en las mismas circunstancias.
Lo que sea que satisfaga al alma, es verdadero…
Un gran poema no es el fin para un hombre o para una mujer, es sólo el inicio
Yo soy el maestro de los atletas/aquél que por mí agranda su pecho más que yo, prueba la grandeza del mío/aquél debe honrar mi estilo y aprender a destruir a su maestro.
New York, Noviembre 15, 2009

El buscón


Autor: Francisco Quevedo
El buscón es una de las insignias de la novela picaresca española. Es la historia de Pablos, un tipo hijo de un barbero ladrón y una bruja, que trata sin éxito de superarse. El personaje intenta ir a la escuela, trabajar, ser ratero y estafador, todo con miseros resultados. Al final, el salado termina huyendo de la justicia embarcándose a las Indias.
Mas el valor de la novela no es la historia como tal —aunque el tema tenga infinito potencial—; su riqueza yace en la sátira de la sociedad española de ese tiempo, y en el retrato de ese país que por esas épocas -1600-, decaía. Quevedo critica:
Deciame mi padre: "Hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánica sino liberal". Y de allí a un rato, habiendo suspirado, decía de manos: "Quien no hurta en este mundo, no vive. ¿Por qué piensas que los alguaciles y jueces nos aborrecen tanto? ...
Es un libro interesante para aquellos que les interese la lingüística de la época y la jerga de los bajos mundos de entonces
New York, Noviembre 7, 2009

La Celestina

Autor: Fernando de Rojas
Pero bien sé que sobí para descender, florecí para secarme, gozé para entristecerme, nascí para bivir, biví para crecer, crecí para envejeçer, envejecí para morirme. Y pues esto antes de agora me consta, sofriré con menos pena ni mal, aunque del todo no pueda despedir el sentimiento como sea de carne sentible formada.

En busca del tiempo perdido: La prisionera

-->
Autor: Marcel Proust
En el sexto volumen de En busca del tiempo perdido, Proust continúa con su famosa forma narrativa: describiendo exactamente lo que lo rodea no sólo a través de sus ojos, sino de su pensamiento. Esta vez el francés se enfoca en Albertina, esa relación que es al mismo tiempo su cura y su enfermedad. Todo lo que ocurre es para ella, todos lo que los otros le mencionan hace eco en lo que piensa o teme. El libro es un poco más lento que el anterior —es decir, demasiado— y no mejora sino hasta el final, donde Proust, como pocos, nos hace revivir de una manera aterradora, las situaciones infernales y bochornosas que son los celos. El título —La prisionera— es adecuado no porque Albertina lo haya sido concediéndole una prolongada e ininterrumpida estadía en su casa; el francés —me imagino— lo tituló irónicamente pues que aunque era celoso enfermizo, no era tonto y sabía que el prisionero era él.
Como en todos sus libros, Proust asombra con su sinceridad —fue uno de los primeros escritores franceses en tocar la sexualidad tan abiertamente— y traduce a las palabras lo inefable de las emociones. Para la muestra, un botón:

Generalmente, el objeto del amor no es un cuerpo sino cuando se funden en él una emoción, el miedo de perderlo, la inseguridad de recuperarlo. Ahora bien, esta clase de ansiedad tiene una gran afinidad para los cuerpos. Les añade una cualidad que supera a la belleza misma, y ésta es una de las razones de que algunos hombres, indiferentes ante las mujeres más bellas, amen apasionadamente a algunas que nos parecen feas. A estos seres, a estos seres de fuga, su naturaleza, nuestra inquietud, les pone alas. E incluso cuando están con nosotros su mirada parece decirnos que van a echar a volar. La prueba de esta belleza, superior a la belleza que añaden las alas, es que muchas veces, para nosotros, un mismo ser es sucesivamente un ser sin alas y un ser alado.
New York, octubre 25, 2009.

Un hombre: Klaus Klump

Autor: Gonçalo M. Tavares

Um homem: Klaus Klump es una obra que toma lugar en medio de una guerra. No se especifica dónde, ni cuándo, sólo se dan detalles sobre muertes, tanques y balas. La trama es sencilla, pero poderosa: un hombre y una mujer se encuentran en una ciudad sitiada; los soldados entran a las casas violando las mujeres que ahí residen, la resistencia se forma, y al final, la guerra —como todo—, pasa. Tavares ilustra una experiencia humana de ésas que pasan a millares durante esas épocas.
Pero no es la trama lo que hace de este libro uno de los grandes. Su historia, aunque buena, se queda corta ante la maestría con la que el escritor escribe —Saramago dijo que daba rabia que una persona tan joven escribiera tan bien—. Se usó anteriormente la palabra “ilustrar” porque eso es exactamente lo que el autor hace. Sus frases son cortas y bien medidas; él dice “músico, boca vomitada, flauta, Mozart” y deja que las palabras hagan su magia. Tavares devela —y así nos traduce— una relación invisible entre los objetos y los hombres.
La música es una señal fuerte de humillación. Si quien llega impone su música es porque el mundo cambió, y mañana serás extranjero en el sitio que antes era tu casa. Ocupan tu casa cuando ponen otra música.
Así vamos uniéndonos a sus personajes, entendiendo el mundo en el que vivimos a diario y que nos perdemos por falta de tiempo, imaginación, o talvez por ciegos.

New York, Octubre 19, 2009

La trilogía de New York: La ciudad de cristal – Fantasmas – El cuarto encerrado

Autor: Paul Auster

El periódico “The London Observer” catalogó la trilogía de Auster en el puesto número 87 de las mejores novelas mejor escritas y puede que tenga razón: The New York Trilogy es una historia detectivesca y humana con tantas dimensiones que no deja al lector parar de leerla. La obra encierra una trama parecida a la del Quijote: un hombre que ama los libros, se mete en una trama literaria en la cual se pierde. Su autor no para ahí: como Cervantes, es valiente y se mete en su novela.  Auster lo hace bajo los ojos del lector que no puede evitar aterrarse. Con sus personajes, decaemos, nos perdemos, y experimentamos la locura.
“La ciudad de cristal” —The City of Glass— abre la trilogía contando como Daniel Quinn, un escritor de novelas de misterio cuya esposa e hijo murieron en un accidente, se ve involucrado en una investigación. Un día, el teléfono suena, y la voz al otro lado exige al escritor hablar con Paul Auster, investigador privado —y escritor del libro—, para que salve su vida. Aunque Quinn no tiene idea de quien es Auster, no aguanta la intriga, suplanta al detective, y se pierde en un laberinto de identidades que casi le acaba.
Ghosts —Fantasmas, la segunda novela, toma de nuevo como personaje principal a otro investigador privado. En esta novela, los personajes llevan nombres de colores —uno se llama Blue, otro, Brown, otro, Black, y así sucesivamente—. En parte Auster hace esto pues, como conclusión a la que llega su personaje, todos somos diferentes, pero no tanto. Blue, el detective, es contratado para investigar a White, sólo para darse cuenta, que por un juego de espejos planeado por su víctima, terminó espiándose y construyendo, a punta de reportes, una vida que era la suya. Nuevamente el americano usa el juego de Cervantes y construye con escritos la vida que él debió haber vivido y que se privó por estarla escribiendo.
The Locked Room —El cuarto encerrado—, es la novela que eleva al paroxismo a las dos anteriores. No sólo es la mejor de las tres narraciones, es, finalmente, lo que hace que la trilogía lleve su nombre. Al final el lector se verá metido en tremendas elucubraciones, viéndose obligado a repasar los libros anteriores en busca de llaves que le permitan abrir las puertas y encontrar los puntos claves. Aquí es donde Auster pone al lector a trabajar, a pensar y analizar su novela; al final, después de deliciosos esfuerzos, los lectores nos damos cuenta que las páginas que tuvimos en nuestras manos, fueron todo el tiempo, un sólo misterio y una sola obra maestra.
New York, Octubre 9, 2009

José Antonio Velasco

Los libros que hay que leer

¡Hola a todos!

A petición de quienes frecuentan este blog, hemos decidido publicar lo que, humildemente, denominamos como nuestros favoritos, los libros que hay que leer.   Los lectores se preguntarán qué criterio usamos para construir esta lista. La condición fue tan sencilla como exigente: estos son los libros que nos cambiaron, los que después de haberlos leído, hicieron que, como las serpientes, abandonásemos la piel con la que andábamos.  


¡Esperamos la disfruten!



El olvido que seremos - Hector Abad Faciolince
La trilogía de Nueva York (The New York Trilogy) - Paul Auster
Las flores del mal (Les fleurs du mal) – Charles Baudelaire

El segundo sexo – Simone de Beauvoir
La cabaña del tío Tom - (Uncle Tom's Cabin) - Harriet Beecher Stowe

Mirando hacia atrás (Looking Backward 2000 - 1887) - Edward Bellamy
Antología poética – Mario Benedetti
La invención de Morel - Adolfo Bioy Casares
Los detectives salvajes - Roberto Bolaño

2666 - Roberto Bolaño
Ficciones – Jorge Luís Borges
El Aleph – Jorge Luís Borges

El hacedor – Jorge Luís Borges
El maestro y Margarita - Mikhaïl Boulgakov
Las ciudades invisibles - Italo Calvino
El extranjero - Albert Camus

La plaga (La Peste) – Albert Camus
La caída (La Chute) – Albert Camus
A sangre fría (In Cold Blood) – Truman Capote

El siglo de las luces - Alejo Carpentier
La colmena – Camilo José Cela

Viaje al fin de la noche (Voyage au bout de la nuit) - Louis-Ferdinand Céline
Don Quijote de La Mancha – Miguel de Cervantes
Lord Jim - Joseph Conrad

Cuentos Completos – Julio Cortazar
Rayuela – Julio Cortazar (recomendamos leer primero los cuentos)
Corazón – Edmundo De Amicis
Historia de dos ciudades (A Tale of Two Cities) – Charles Dickens
Los hermanos Karamazov – Fiodor Dostoievski
Crimen y castigo – Fiodor Dostoievski
El conde de Montecristo (Le Comte de Monte-Cristo) – Alejandro Dumas
El nombre de la rosa – Humberto Eco
Cuentos – William Faulkner
Madame Bovary – Gustave Flaubert

Las venas abiertas de América Latina - Eduardo Galeano
Cien años de soledad – Gabriel García Márquez
El general en su laberinto – Gabriel García Márquez
El otoño del patriarca – Gabriel García Márquez
El amor en los tiempos de cólera – Gabriel García Márquez
Fausto - Goethe

Las almas muertas - Nikolai Gogol
El señor de las moscas (Lord of the flies) - William Golding

Hambre (Hunger) – Kunt Hamrun
Catch 22 - Joseph Heller
Por quien doblan las campanas (For Whom the Bell Tolls) - Ernest Hemingway
El viejo y el mar (The Old Man and the Sea) – Ernest Hemingway
Narciso y Goldmundo – Hermann Hesse
El lobo estepario – Hermann Hesse
La iliada y la odisea – Homero
Un mundo feliz (A Brave New World) – Aldous Huxley
Cuentos  – Henry James

Otra vuelta de tuerca (The Turn of the Screw) - Henry James
El proceso – Franz Kafka
La metamorfosis – Franz Kafka
Meditaciones – Franz Kafka

Equipo de rivales (Team of Rivals) - Doris Kearns Goodwin
Atrapado sin salida (One flew over the Cuckoo’s Nest) – Ken Kessey (recomendamos no leer a menos que sea en inglés)

El libro de la selva (The jungle book) - Rudyard Kipling
Matar a un ruiseñor (To kill a mockingbird) - Harper Lee

La insoportable levedad del ser – Milan Kundera
La inmortalidad – Milan Kundera

Una noche para recordar (A Night to Remember) - Walter Lord
Corazón tan blanco - Javier Marías

Vida de Pi (Life of Pi) - Yann Martel
La carretera (The Road) - Cormak McCarthy
John Adams Biography - David McCullough
Matando al señor Watson (Killing Mr. Watson) – Meter Matthiessen
Trópico de Cáncer (Tropic of Cáncer) – Henry Miller

Cloud Atlas - David Mitchell
Tartufo (Le Tartuffe ou l’imposteur) – Moliere 
Ensayos - Montaigne
Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero – Alvaro Mutis
Lolita - Vladimir Nabokov
Más allá del bien y del mal – Friedrich Nietzche
Rebelión en la granja (Animal Farm) – George Orwell
Ursúa – William Ospina
El país de la canela – William Ospina
Una historia de amor y oscuridad – Amos Oz
El club de la pelea (Fight Club) - Chuck Palahniuk
Seis personajes en busca de un autor - Luigi Pirandello
La rebelión del Atlas (Atlas Shrugged) – Ayn Rand
Sin novedad en el frente – Erich Maria Remarque 

American Pastoral - Philip Roth
El contrato social (Le Contrat Social) – Jean Jacques Rousseau
Pedro Paramo – Juan Rulfo
El túnel – Ernesto Sabato
Filosofía en el tocador (La Philosophie dans le boudoir) – Marqués de Sade
El principito (Le Petit Prince) – Anoine de Saint-Exupery
El cazador entre el centeno (The Catcher in the Rye) – J.D. Salinger

Ensayo sobre la ceguera (Ensaio sobre a cegueira) – José Saramago
Cuadernos de Lanzarote (Cadernos de Lanzarote) – José Saramago
El hombre duplicado (O homem duplicado) – José Saramago
Ensayo sobr la lucidez (Ensaio sobre a lucidez) – José Saramago
La nausea (La Nausée) – Jean-Paul Sartre
A puerta cerrada (Huis clos) - Jean-Paul Sartre
El ser y la nada (L’Être et le Néant) – Jean-Paul Sartre
Obras Selectas – Sófocles
Rojo y negro (Le Rouge et le Noir) - Stendhal
Las uvas de la ira (The Grapes of Wrath) – John Steinbeck 
El arte de la guerra  - Sun Tzu
Un Hombre: Klaus Klump (Un homem: Klaus Klump) - Gonçalo M. Tavares
Ana Karenina – León Tolstoi
Las aventuras de Huckleberry Finn (The Adventures of Huckleberry Finn) – Mark Twain
El principe y el mendigo (The Prince and the Pauper) - Mark Twain
Las ninfas - Francisco Umbral
La fiesta del chivo – Mario Vargas llosa
Los miserables (Les Misérables) – Victor Hugo

Bartleby y compañía - Enrique Vila-Matas
En busca de Klingsor – Jorge Volpi

Candide y otros cuentos – Voltaire
La importancia de llamarse Ernesto - Oscar Wilde
El retrato de Dorian Gray (The Picture of Dorian Gray) – Oscar Wilde
De Profundis – Oscar Wilde
Orlando – Virginia Woolf

Germinal – Emilio Zola


Autor: José Antonio Velasco

Novelas Ejemplares

Autor: Miguel de Cervantes Saavedra

Cervantes publicó sus Novelas ejemplares en 1613. En su prólogo, el maestro explica que sus narraciones no son ejemplares por la condición de ser las mejores, pero sí por dar ejemplos que cualquier lector puede seguir. No se equivocó Cervantes ni al llamarlas ejemplares ni al llamarlas novelas, pues aunque son cortas, su elaboración es detallada.
Desafortunadamente la edición que quien escribe esta reseña solo incluye cuatro de las doce narraciones originales: La gitanilla, El amante liberal, Rinconete y Cortadillo, y La española inglesa. La española inglesa —la mejor de las cuatro, en mi opinión— es el drama de una niña española robada y su futuro esposo —hijo de quienes la criaron—, que pasan por duras y maduras para estar juntos. La gitanilla es una historia de amor entre una gitana y un noble que renuncia a lujos y riquezas para estar con ella. El amante liberal es la historia de un hombre despreciado por una mujer por la que posteriormente hace mil sacrificios y a quien termina perdonando su desprecio. Rinconete y Cortadillo —sin duda una de las más famosas—, es la historia de dos ladrones de pueblo que refleja el bajo mundo de la época. Ésta última, al igual que el Quijote, son dos novelas eternas, queriendo decir por esto que cuentan hechos que siguen y seguirán pasando; personajes que existieron, existen, y existirán siempre porque contienen la esencia de lo humano.
Las narraciones son buenas, cortas, y amenas; obras a las que el tiempo ha dado más valor. Cuando fueron publicadas, únicamente entretenían y daban ejemplo; ahora también nos transportan al mundo en que Cervantes vivió, esas épocas de gitanas, barcos, duelos, y espadas, épocas conservadoras, fanáticas e intrincadas, pero que ahora parecen mágicas.
New York, Septiembre 30, 2009

Of mice and men


Autor: John Steinbeck

Of mice and men o De ratones y hombres —por la traducción en español— fue publicada en 1937 y es una de las obras más conocidas del Nóbel norteamericano. Es un libro corto —puede leerse en tres horas—, en el cual se cuenta la historia de dos amigos. Uno es tan grande como mentalmente incapacitado; el otro pequeño pero con un ingenio y un corazón capaz de cuidar de sí mismo y de su compañero.
De ratones y hombres es una historia sobre la soledad y el coraje. No se habla en el libro del coraje como la definición de afrontar lo desconocido o lo inesperado, sino de la capacidad del ser humano de ponerle la cara a lo que reconoce como inevitable: la muerte. Lennie —el hombre gigantesco y con problemas mentales—, y George —su protector— son trabajadores, que como en la mayoría de las obras del americano, trabajan por conseguir su propia tierra, su libertad. El progreso hacia el objetivo —ya bastante próximo— se ve truncado por una acción de Lennie, haciendo que George afronte su encrucijada.
Steinbeck mostró su maestría creando una historia lindísima, una obra de arte inmensa metida en 110 páginas; porque el infinito no necesita más.
New York, Septiembre 23, 2009

The girl with the dragon tattoo... y las malas traducciones.


Autor: Stieg Larsson
Traducción: Martín Lexell y Juan José Ortega Román

Este libro me fue dado por un amigo que es casi como mi hermano, y de no haber sido porque su dedicatoria en la primera página fue conmovedora, el texto hubiera parado en la basura después de las primeras páginas. Lo peor es que es difícil saber por qué. No sé sabe si el libro es malo en sí o lo es la traducción. 
Durante un poco más de seiscientas páginas quien escribe tuvo que imaginarse que las personas que vivían en la Europa nórdica y sufrían la enredadora trama del libro, eran españolas. En los diálogos abundaban el “tío”, “jilipollas”, “la pega”, “vale” y otro sin fin de expresiones ibéricas, que hicieron del texto una significante tortura. Que no se diga que el acento español no es delicioso, pero en la literatura la cosa es de otro calibre. Un latino cualquiera no podrá cuestionar en lo más mínimo el conocimiento del Danés de los traductores, pero en lo que respecta al español, al conocimiento de ese idioma —que es de todos y que se habla creativamente y sin sacrificar su calidad en varios países—, cabe decir que deja mucho que desear.  
Sí, las palabras “tío”, “jilipollas”, “pega”, “vale”, etc. son palabras y expresiones del idioma español, pero sólo pertenecen a la jerga habitual del Castellano de España —perdón la redundancia—, y sólo así deben usarse. ¿Se imaginan ustedes leyendo a Wilde, a Wolfe, y a Conrad hablando de “tío”? O para no ir más lejos ¿a Hemingway? ¡Gracias a dios, Cortazar dejó a un Poe neutro! No se escaparon de las garras de los traductores españoles el escritor israelí Amos Oz —uno de los autores más impresionantes de los últimos años— cuya traducción en inglés saca lágrimas de la emoción y en español produce arcadas. Como se sentirían los gringos si traduciendo a Faulkner un traductor puertorriqueño usase “la guagua”, o los colombianos usaran la expresión “mamado”, o un traductor venezolano usase el “arrecho”. Todos estos términos están en el diccionario de la real academia y no tiene nada de malo usarlos siempre y cuando se use en un ámbito apropiado. En fin. El autor está muerto y al parecer ni a la editorial ni a la familia le importa conservar intacto el arte del difunto. Lamentablemente, así, poco a poco, vamos disminuyendo la calidad de lo que nos llega, con estas licencias los que pierden son las futuras generaciones y solo por eso es la queja.
Respecto al texto, la historia atrapa, pero es mala. Es la trama de un periodista que, después de haber sido riguroso, por inexplicables motivos deja de serlo y queda atrapado en una trampa judicial. El tipo es suspendido de sus actividades periodísticas y contratado para solucionar un crimen que nadie ha podido resolver en mucho tiempo. El resultado es predecible y quien le ayuda es la joven del tatuaje del dragón. El libro agarra —lo cual debe respetarse—, pero es como una de esas películas de acción que se ven porque no hay nada más que ver.  Al final, el lector terminará entretenido, pero con la seria sospecha de haber perdido el tiempo.
New York, Septiembre 21, 2009

Las más populares